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25 nov 2013

Imagen corporal y actividad física en escolares del entorno del guadiana

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Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº23.

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Con este estudio se pretendió describir y relacionar la satisfacción con la imagen corporal y los hábitos de actividad física en los municipios colindantes al Guadiana en la provincia de Huelva.
Autor(es): Inmaculada Tornero Quiñones; Eduardo J. Fernández-Ozcorta; Ángela Sierra Robles; Pedro Sáenz-López Buñuel
Entidades(es): Universidad de Huelva
Congreso: XIV Congreso Internacional sobre la Psicología del deporte
Pontevedra, 14 al 16 de Noviembre de 2013
ISBN: 978-84-939424-6-5
Palabras Clave: imagen corporal, actividad física, escolares.

Imagen corporal y actividad física en escolares del entorno del guadiana

Resumen:

Con este estudio se pretendió describir y relacionar la satisfacción con la imagen corporal y los hábitos de actividad física en los municipios colindantes al Guadiana en la provincia de Huelva. La muestra fue de 1.055 estudiantes de primaria de 6 a 10 años del bajo Guadiana, correspondientes a Ayamonte y a los municipios de la mancomunidad de Beturia. La satisfacción con la imagen corporal se midió con las figuras de Collins. El índice de Actividad Física fue evaluado con el test corto de Actividad Física Krece Plus y el Índice de Masa Corporal, calculado a través de la medición del peso y estatura. Los resultados muestran que el 40,8% presenta sobrepeso u obesidad, sin importar la etapa educativa. En cuanto a la imagen corporal, el 43,2% está satisfecho con su cuerpo y el 40,3% desean tener menos peso. El alumnado que realiza actividad físico-deportiva durante la semana dedica mayoritariamente tres horas (22,8%), seguido muy de cerca por la práctica de dos horas (21,1%). Los alumnos que no practican nada de actividad físico-deportiva se encuentran en tercer lugar (17,1%, n= 179). El alumnado de segundo ciclo presenta mayor satisfacción pero desean tener menos peso. El nivel de actividad físico-deportiva no marca la diferencia en cuanto a la imagen corporal. A lo largo de la historia de la humanidad, el hombre ha ido evolucionando para adaptarse a las características que ofrece el medio. Se ha producido un desfase entre las características para las que estamos diseñados y nuestro estilo de vida actual. Esto nos lleva a un aumento de las denominadas enfermedades hipocinéticas, o lo que es lo mismo, de las ligadas al sedentarismo y a la obesidad. Aunque en general se entiende que un físico delgado es deseable para los hombres y las mujeres (Pope, Philips, y Olivardia, 2000; Thompson, Heinberg, Altabe, y Tantleff, 1999), ese estereotipo o modelo de cuerpo “ideal” se está convirtiendo en extremadamente delgado para las mujeres (Silverstein, Peterson, y Perdue, 1986; Wiseman, Gray, Mosimann, y Ahrens, 1992) y en extremadamente musculoso para los hombres (Leit, Pope, y Gray, 2001; Pope, Olivardia, Gruber, y Borowiecki, 1999). Esto ha sido evidenciado por los cambios en la forma del cuerpo y la estructura de los hombres y las mujeres que aparecen en los medios de comunicación. El modelo de mujer delgada queda directa y socialmente interpretado como caracteres de individuos ideales, sanos y de atractiva apariencia (Hoyt y Kogan, 2001). La problemática en cuestión se manifiesta a una edad temprana, pero a medida que la pubertad comienza a tener lugar las mujeres son cada vez más conscientes de sí mismas y de las ventajas que puede conllevar el hecho de ser una persona físicamente atractiva dentro de nuestra sociedad (Hausenblas y Fallon, 2006). La actividad física (AF) puede repercutir de forma positiva en la totalidad de las dimensiones que conforman a las personas: física, social, mental y psicológicamente. Como individuos podemos beneficiarnos de una imagen corporal (IC) más positiva y tener una mayor autoestima con el desarrollo y práctica de la AF (Strickland, 2004). En la actualidad, el ejercicio ha sido propuesto como un tratamiento práctico de los trastornos de la IC. La relación AF-salud se ha ido estableciendo cada vez con mayores criterios y evidencias de la necesidad e importancia de la misma para el correcto desarrollo humano. Por ello, hoy se puede afirmar que, los estilos de vida y los hábitos alimentarios de las sociedades diseñan, en buena parte, los planes necesarios para el logro de una salud óptima, así como las posibles medidas a adoptar para la prevención y posible aparición de determinadas patologías crónicas. Esas patologías, que se configuran en la vida adulta, comienzan a desarrollarse, sin embargo, en las primeras etapas de la vida (Epstein, Myers, Raynor, y Saelens, 1998; Freedman et al., 2005; Petry, Barry Puetrzak, y Wagner, 2008), resultando de gran interés analizar el grado de sedentarismo a lo largo de estas etapas, sus carencias o excesos en los hábitos de la AF, así como el desarrollo de su cobertura. La preocupación por la IC no es sólo un problema en personas adultas y adolescentes. Esta insatisfacción corporal ha ido descendiendo en edad, hasta el intervalo entre los 7-8 años. Diversos estudios han destacado que en niños de estas edades existen además problemas con la alimentación y con la preocupación por el peso. En niños se suman otras variables críticas que están asociadas a las anteriores, tales como el índice de masa corporal (IMC) y el rol que juegan los familiares y el grupo de iguales. Además, la evidencia indica que los niños, y especialmente las niñas, aprenden de sus familias, de los medios de comunicación y del grupo de iguales, los valores sobre la importancia de la apariencia en la sociedad. En el origen de la insatisfacción corporal se destacan las burlas por parte de los niños hacia otros obesos, principalmente en la escuela, la interacción con los compañeros y la influencia del entorno familiar. Toda esta insatisfacción está fuertemente condicionada por el culto al cuerpo que tiene la sociedad del primer mundo y donde cada vez se aleja más el cuerpo “ideal” del cuerpo “real”. La insatisfacción corporal puede desarrollarse por la combinación de condiciones psicológicas, interpersonales y sociales. Sentimientos inadecuados, depresión, ansiedad, soledad, problemas familiares y personales pueden contribuir al desarrollo de estos desórdenes.

Método

Participantes El alumnado que compone la muestra asciende a un total de 1.055 estudiantes de primaria del bajo Guadiana, correspondientes a los municipios de la mancomunidad de Beturia (El Almendro, El Granado, San Bartolomé de la Torre, San Silvestre, Sanlucar de Guadiana, Villablanca y Villanueva de los Castillejos) y del Ayuntamiento de Ayamonte. Los estudiantes pertenecen a los cursos de: 1º, 2º, 3º y 4º. En relación al género, el 50,0% (n= 515) son del género femenino y el 50,0% (n= 516) al género masculino. El alumnado tiene una edad comprendida entre los 6 y los 11 años (M= 8,21; DT= 1,30). En relación al curso el 25,3% son alumnos de primero, el 29,0% de segundo, el 21,8% de tercero y el 23,9% de cuarto.

Materiales/instrumentos Imagen corporal. Las figuras sobre IC (Collins, 1990), es un instrumento desarrollado para examinar la percepción de la figura de nuestro cuerpo. Se constituye por siete siluetas de niño y siete siluetas de niña. De esta forma, en primer lugar, el niño/a deberá indicar ante estas siluetas, con cual se siente identificado su yo. Luego, a qué silueta le gustaría asemejarse, su ideal, sin excluir la anterior. En nuestro estudio, se determinó el tipo de insatisfacción corporal a través de la diferencia de la IC percibida y la deseada. Índice de Masa Corporal. La clasificación del IMC utilizada en este estudio se basa en los puntos de corte internacionales para IMC de sobrepeso y obesidad por sexo entre los 2 y 18 años de (Cole, Bellizzi, Flegal y Dietz, 2000). El IMC se calculó a través de la división del peso (Kg) por la altura (m) al cuadrado, a través de la fórmula: IMC= peso (Kg)/altura2 (m2) (Kg/m2). Actividad Física. El índice de Actividad Física fue evaluados con el test corto de actividad física Krece Plus, dentro del estudio Enkid (Aranceta et al., 2003), para edades comprendidas entre 4-18 años. Este test recoge información sobre las horas que dedican a ver televisión, practicar videojuegos y las horas semanales consagradas a realizar actividad física extraescolar. La escala tiene una puntuación entre 0 y 5. Para la primera actividad, televisión y videojuegos, una puntuación 5 equivale a 0 horas de esta actividad y una puntuación 0 se computa como 5 horas o más. En las actividades deportivas la escala es a la inversa, 0 horas obtiene una puntuación 0 y 5 o más horas, 5 puntos. El valor del test se ubica entre: mala puntuación ? de 5 en chicos y ? de 4 en chicas, Regular ?6 - ?8 en chicos y ?5 - ?7 horas en chicas, y para finalizar, Buena en ?9-?10 para los chicos y 8-10 horas para las chicas. Procedimiento En primer lugar, nos pusimos en contacto con la Delegación de Educación para solicitar el listado de centros escolares y se tramitó el consentimiento informado para poder llevar a cabo dicho estudio en población escolar. Una vez aprobado dicho consentimiento se formuló el problema de investigación. A continuación, se realizó el contacto con los diferentes colegios de los municipios que forman el bajo Guadiana para pedir los permisos y autorizaciones pertinentes. Una vez que el equipo directivo y los padres/madres/tutores aprobaron el estudio, se pasó a recoger los datos. Los cuestionarios del alumnado se efectuaron en jornada escolar.  En cada clase se explicó según el curso, cómo se debía contestar a los cuestionarios. Todos los niños iban rellenando los ítems al mismo tiempo que se leía y explicaba cada apartado, para que no hubiera ninguna confusión, contando con la ayuda en algunos casos del profesor/a que estuviera en la clase en ese momento y de los investigadores. Una vez realizado el cuestionario, los estudiantes pasaban a tallarse y pesarse. A medida que los datos fueron recogidos se introdujeron en el programa estadístico SPSS versión 20. Una vez depurados los datos se realizó el análisis y la discusión de los resultados.

Resultados

En relación al tipo de insatisfacción corporal de los sujetos con edades comprendidas entre los 7 y los 11 años, el 43,2% (n= 451) está satisfecho con su IC. El 40,3% (n= 420) desean tener menos peso y el 16,5% (n= 172) desea tener más peso. La gran mayoría de los estudiantes españoles se encuentran dentro de la categoría normopeso  (59,2%; n= 600). Sin embargo, el 25,1% (n= 255) tiene sobrepeso, y el 15,7% (n= 159) presenta obesidad. El alumnado que realiza actividad física-deportiva (AFD) durante la semana dedica mayoritariamente tres horas (22,8%, n=238), seguido muy de cerca por la práctica de dos horas (21,1%, n= 220). Los alumnos que no practican nada de AFD se encuentran en tercer lugar (17,1%, n= 179).

Imagen corporal e Índice de Masa Corporal atendiendo al género Cuando se relaciona el IMC y el tipo de insatisfacción corporal podemos observar (Figura 1) que los estudiantes categorizados en normopeso desean tener más peso (83,1%, n= 138). El grupo de los sobrepesos desean tener menos peso (32,4%, n= 131) y el grupo de los obesos desean igualmente tener menos peso (29,2%, n= 118). Las diferencias son significativas (X2(4)= 153,337; p< ,001; n= 1004).

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº23

Figura 1 Índice de masa corporal e imagen corporal Cuando tenemos en cuenta el género encontramos diferencias en chicas y en chicos. Las chicas y chicos normopesos desean tener más peso (86,1%, n= 68; 80,5%, n= 70, respectivamente). Las chicas y chicos con sobrepeso desean tener menos peso (31,9%, n= 69; 33,0%, n= 62, respectivamente) y el alumnado obeso desean igualmente tener menos peso (33,8%, n= 73; 23,9%, n= 45, respectivamente). Las diferencias son significativas  (X2(4)= 98,852; p< ,001; n= 504; X2(4)= 54,677; p< ,001; n= 500, respectivamente).Actividad Física e imagen corporal, género y ciclo El estudio de la IC con respecto al género se observa que aunque las diferencias  no son estadísticamente significativas (X2(2)= 2,54; p= ,282; n= 1.021). De los datos se desprende que los chicos (45,2%, n= 230) están más satisfechos que las chicas (42%, n= 215). Las chicas en cambio muestran mayor insatisfacción en cuanto a tener menos peso (42,5%, n= 217) frente a los chicos (37,5%, n= 191). Desear tener más peso es levemente más chicos que chicas (17,3%, n= 88; 15,6%, n= 88, respectivamente) (figura 4).

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº23

 Figura 2 Tipo de insatisfacción corporal en función del género Si aparecen diferencias estadísticamente significativa cuando observamos las diferencias en cuanto a la edad o ciclo escolar (figura 5)  (X2(2)= 16,94; p< ,001; n= 1024). El alumnado de segundo ciclo presenta mayor satisfacción  (46,9%, n= 210) pero desean tener menos peso (41,8%, n= 195).

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº23

Figura 3 Tipo de insatisfacción corporal en función de la etapa educativa Cuando relacionamos AF e IC (figura 6) podemos observar que el alumnado que está satisfecho con su IC tiende a manifestar una buena puntuación en AFD (53,4%, n= 63) en relación con aquellos que tienen una mala (42,1%, n= 268) y regular puntuación (39,5%, n= 268). El alumnado que desea tener menos peso tiende a mostrar una mala puntuación en AFD (39,9%, n= 271). Las diferencias no son estadísticamente significativas (X2(4)=8,157; p= ,085; n= 1.006).

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº23

Figura 4          Tipo de insatisfacción corporal en función de la práctica de actividad físico-deportiva

Discusión

Este estudio indica que gran parte de los estudiantes presenta sobrepeso u obesidad, sin importar la etapa educativa. En general, el alumnado normopeso desea tener más peso, mientras que los que presentan sobrepeso y obesos desean tener menos peso. Coincidimos con otros estudios presentados por Moreno et al. (2005) y Serra-Majem y Aranceta (2004), donde casi la mitad de los jóvenes presentan una prevalencia de sobrepeso y obesidad  En el estudio EnKid tomando como referencia el percentil 85 (sobrepeso) y 97 (obesidad) se concluye que la prevalencia de obesidad es del 13,9% y del sobrepeso del 12,4%, existiendo una mayor prevalencia en Andalucía, Canarias y Levante. Moreno et al. (2005) concluyen que la prevalencia de obesidad y sobrepeso fueron de 25,69 y 19,13% en los chicos y chicas, respectivamente. En la literatura científica, encontramos trabajos que señala al IMC como un indicador muy importante para predecir la satisfacción corporal (Jones, 2004; Stice y Whitenton, 2002). González-Montero et al. (2010), en un estudio en el que utilizaron las siluetas de Collins para estudiar la auto-percepción de la imagen en un grupo 523 jóvenes, también destacan que las jóvenes, aunque perciben como saludable un IMC de normopeso, tienden a perseguir un IMC inferior, más próximo a la delgadez. En cuanto a los resultados de la IC de este estudio, el 43,2% está satisfecho con su cuerpo y el 40,3% desean tener menos peso. Con relación a la IC, es necesario tener en cuenta que ésta se estudia a partir de 7 años. La tendencia que presentan los datos del estudio es que las chicas están más insatisfechas aunque tampoco existen diferencias significativas, no obstante en la actualidad se ha estimado que dos tercios de las mujeres jóvenes están insatisfechas con el tamaño de su cuerpo, la forma o la apariencia (McCabe y Ricciardelli, 2001; Smolak y Levine, 2001). En este caso debemos de tener en cuenta la edad de los sujetos. La apariencia física es uno de los primeros atributos por los cuales los niños se describen a sí mismos y a los demás, mientras que la IC es, posiblemente, la primera característica por la cual los niños perciben una parte de su autoconcepto (Gracia, Marcó y Trujano, 2007), y es a partir de los 7 años cuando son capaces de comparar su cuerpo con el de los demás y emitir juicios de valor. En lo que respecta a la práctica de AF en esta investigación, el alumnado que realiza AFD durante la semana dedica mayoritariamente tres horas, seguido muy de cerca por la práctica de dos horas. Con los datos recogidos, se observan bajos niveles de AF (2,55 horas semanales extraescolares de media) (MSC y MEC, 2006); Muñoz et al. (2010) y Organización Mundial de la Salud (OMS, 2010). Si sumamos las horas de AF que hacen en la escuela (2 de media), se llega a 4,55 horas semanales. La OMS recomienda 1 hora de AF diaria, por tanto, 7 a la semana. Comprobamos que, sin la implicación de la familia, la práctica mínima recomendada no está garantizada, ya que haría falta, al menos 2 horas y media más de AF semanal. Por último, los resultados muestran que aunque el alumnado que practica más AF tiende a estar más satisfecho con su IC, el nivel de AFD no marca la diferencia en cuanto al IC. Diferimos con la literatura que manifiesta que una mayor satisfacción corporal se asocia con aumentos de los niveles de AF tanto en hombres como en mujeres (Strickland, 2004). Los resultados de algunos estudios indican que las personas que tienden a presentar mayor insatisfacción corporal practican menos AF (Williams y Cash, 2001). Agradecimientos. Este estudio fue financiado por el proyecto de Turismo Activo en Guadiana [TAG], una iniciativa de cooperación entre el Algarve - Alentejo - Andalucía a través del Programa de Cooperación Transfronteriza Portugal-España [POCTEP] 2007-2013, cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional – FEDER y por los Ayuntamientos de Ayamonte, la Mancomunidad de municipios Beturia y las Cámaras de Vila Real, Castro Marim, Mertola y la Asociación Odiana.

Referencias

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