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26 sep 2013

Influencia de la condición física sobre la composición corporal en jóvenes jugadoras de fútbol sala

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Padres, entrenadores y maestros aceptamos que la actividad física es positiva para la salud. Sin embargo, las últimas investigaciones parecen demostrar que el incremento de la misma depende más de la condición física que de la práctica física, por lo que ésta debería desembocar en una mejora de la anterior.
Autor(es): Daniel Arriscado Alsina, Josep María Dalmau Torres y José Joaquín Muros Molina
Entidades(es): Universidad de La Rioja
Congreso: X Congreso Internacional sobre la Enseñanza de la Educación Física y el Deporte Escolar
Pontevedra, 5 al 8 de Septiembre de 2013
ISBN: 978-84-939424-4-1
Palabras Clave: Obesidad infantil, condición física, salud, deporte escolar

Influencia de la condición física sobre la composición corporal en jóvenes jugadoras de fútbol sala

Resumen:

Padres, entrenadores y maestros aceptamos que la actividad física es positiva para la salud. Sin embargo, las últimas investigaciones parecen demostrar que el incremento de la misma depende más de la condición física que de la práctica física, por lo que ésta debería desembocar en una mejora de la anterior. Así, el objetivo de este estudio fue determinar las características antropométricas y de condición física de jóvenes jugadoras de fútbol sala, así como analizar las relaciones entre ambas variables. La muestra estuvo compuesta por 31 jugadoras de fútbol sala de entre 8 y 14 años de edad de la ciudad de Logroño, a las que se valoró el desarrollo madurativo, medidas corporales y pruebas de aptitud física. El 42% de las jugadoras padecían sobrepeso u obesidad, sin embargo, todas ellas reportaron unos niveles saludables de capacidad aeróbica. Las jugadoras normopesos obtuvieron mejores rendimientos en las pruebas de volumen de oxígeno máximo (VO2max), fuerza explosiva de tren inferior y velocidad, mientras que no hubo diferencias en las pruebas de fuerza de prensión y flexibilidad. Además, encontramos correlaciones inversas moderadas entre la composición corporal y el VO2max. A pesar del alto porcentaje de sobrepeso-obesidad, las jugadoras mostraron niveles saludables de capacidad aeróbica, por lo que es posible que la actividad física les reportara beneficios sobre su condición física y, por tanto, sobre su salud. Por ello y por la relación encontrada entre antropometría y aptitud aeróbica, es importante incrementar los niveles de condición física de nuestros jóvenes.

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Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº22.

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INTRODUCCIÓN

Normalmente, al hablar del deporte en edad escolar solemos relacionar el término con valores, educación, socialización, diversión… Por el contrario, al nombrar el deporte o a la actividad física saludable, solemos hacerlo para referirnos a los adultos. Sin embargo, la actividad físico-deportiva posee un efecto sobre la salud tanto o más importante en los niños que en los adultos. De este modo, la Organización Mundial de la Salud (21) recomienda un mínimo de sesenta minutos diarios de actividad moderada o vigorosa en jóvenes de 5 a 17 años, con el fin de favorecer un correcto desarrollo y de prevenir el sobrepeso, la obesidad y todas las patologías y enfermedades que de ella se desprenden. Las investigaciones de las últimas décadas han evidenciado que el sobrepeso y la obesidad han dejado de ser un problema estético para convertirse en la epidemia del siglo XXI en los países desarrollados. Así, cada vez son más las consecuencias negativas que de la misma se derivan; entre las más reconocidas se encuentran la hipertensión, diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular, cáncer, apnea, osteoartritis y otras comorbilidades que están siendo estudiadas (17). Los expertos coinciden en que las intervenciones para prevenir el sobrepeso y la obesidad infantil deben basarse en unos buenos hábitos de alimentación y de práctica física (3). Como profesionales de la Educación Física y el deporte, debemos favorecer que nuestros niños cumplan con las recomendaciones de actividad establecidas, ya que se ha demostrado que un mayor nivel de práctica se relaciona tanto con una mejor composición corporal (14) como con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular (5). No obstante, existen investigaciones en las que no queda clara la relación entre nivel de actividad física y salud, especialmente, en lo concerniente a la composición corporal, aunque es cierto que suelen ser estudios en los que los niveles de práctica son valorados de forma subjetiva (13). Sin embargo, la bibliografía es unánime al describir la relación entre la condición física, especialmente en lo referente a la capacidad aeróbica, y la salud (1). Estas conclusiones nos deben hacer valorar la importancia del desarrollo de la condición física en edades tempranas, así como orientar la práctica física hacia la consecución de un incremento de la misma, lo cual repercutirá sobre nuestra metodología. No se trata de volver a los antiguos modelos de dar vueltas al campo, pero sí de aprovechar al máximo el tiempo de práctica y la participación de los jugadores. De este modo, el estudio que planteamos persigue describir las características antropométricas y de condición física de jóvenes jugadoras de fútbol sala, así como analizar la relación entre dichas variables.

MATERIAL Y MÉTODO

Sujetos

Nuestra muestra estuvo compuesta por 31 jugadoras de fútbol sala con edades comprendidas entre los 8 y los 14 años de edad. Todas ellas pertenecían a las diferentes categorías de base del F.S.F. Rioja, club de fútbol sala femenino que desarrolla su actividad en la ciudad de Logroño. El régimen normal de entrenamientos fue de dos sesiones semanales de una hora más un partido el fin de semana. Todas las jugadoras participaron de manera voluntaria y respetando el acuerdo sobre ética de investigación de Helsinki. Se solicitó el consentimiento informado de los padres o tutores de las mismas. Maduración sexual El nivel de maduración sexual fue determinado mediante ecuaciones de las que se obtiene el valor de los años restantes para alcanzar la máxima velocidad de crecimiento, tomando como referencia la edad cronológica, el sexo y una serie de medidas antropométricas (11). Medidas antropométricas Todas las medidas antropométricas fueron tomadas siguiendo el protocolo establecido por la International Society for the Advancement of Kinanthropometry (18) y por un único evaluador experimentado, acreditado como nivel I por la citada sociedad. El peso se determinó con una balanza SECA (modelo 713), con una precisión de 0,1 kg. Para la talla se empleó un tallímetro Holtain (Holtain Ltd., Dyfed, UK), con una precisión de 1 mm. A partir de estos datos, se calculó el Índice de Masa Corporal (IMC) como el peso dividido por la altura al cuadrado (kg/m2). El sobrepeso y la obesidad fueron definidos de acuerdo a los criterios internacionales (4). Los perímetros de cintura (WC) y cadera (HC) fueron medidos con una cinta de acero flexible Lufkin (modelo W606) de 0,1 cm de precisión. Posteriormente, se calculó el cociente entre cintura y cadera. Se midieron los pliegues cutáneos de tríceps y subescapular con un plicómetro Holtain (Holtain Ltd., Crosswell, UK), con una precisión de 0,2 mm y una presión constante de 10 g/mm2. El porcentaje de masa grasa se estimó mediante las ecuaciones de Slaugther (16). Condición física La condición física se determinó mediante los test de campo de la Batería ALPHA-Fitness (15), a la que se añadió el test back saver sit and reach para valorar la flexibilidad: Fuerza muscular: Test de dinamometría manual. Esta prueba evalúa la fuerza máxima isométrica de prensión manual a través de un dinamómetro digital (TKK5101) cuyo agarre se ajusta a la mano de la jugadora. Se registró la media en kilogramos (kg) de la mejor medida de cada mano. Test de salto horizontal sin impulso. Esta prueba evalúa la fuerza explosiva del tren inferior mediante la máxima distancia alcanzada. Se registraron los centímetros (cm) desde la línea de despegue hasta el talón más atrasado. Capacidad motora: La velocidad-agilidad se valoró mediante el test 4x10m. Se registraron los segundos (s) y décimas de segundo en completar el recorrido. Flexibilidad: back saver sit and reach. Este test evalúa la flexibilidad de la musculatura isquiotibial y lumbar de la jugadora. Ésta se coloca sentada en el suelo, descalza y con una pierna totalmente estirada y la otra en flexión de cadera y rodilla. Desde esa posición, se debe flexionar el tronco todo lo posible hacia delante, sin doblar la pierna estirada y mediante un movimiento continuo y sostenido. Se registró, para cada una de las dos piernas, la media de los centímetros (cm) que sobrepasaron las puntas de los pies con las dos manos paralelas. Todos los test se realizaron dos veces, registrando la mejor marca, excepto la prueba de capacidad aeróbica que se desarrolló una sola vez.

Análisis estadístico

Las variables cuantitativas se presentan con la media y su desviación típica. La normalidad de los datos se comprobó mediante el test de Shapiro-Wilk. Las comparaciones de estas variables se realizaron mediante la prueba T de Student para variables con distribución normal, mientras que el resto fueron analizadas mediante la prueba U de Mann-Whitney. Se estudió la asociación entre las variables antropométricas y de condición física mediante correlaciones parciales controlando los efectos del desarrollo madurativo. Por último, se realizó un modelo de regresión lineal simple entre el VO2max y el porcentaje de grasa. Los datos fueron analizados con el programa estadístico SPSS versión 21,0 para Windows. El nivel de significación se estableció en 0,05.

RESULTADOS

La edad, desarrollo madurativo, características antropométricas y nivel de condición física de la muestra de estudio se recogen en la tabla 1. Los grupos se dividieron en función de la presencia o no de sobrepeso u obesidad, padeciendo alguna de las dos el 42% de las niñas. Esta clasificación reveló diferencias significativas en todas las variables antropométricas (excepto en talla y cociente de perímetros), con valores más altos en el grupo de niñas con sobrepeso u obesidad. Además, éstas obtuvieron rendimientos inferiores en VO2max (44,7±2,3 ml/kg/min vs 48,2±3,4 ml/kg/min), fuerza explosiva del tren inferior (136±17,1 cm vs 155±18,1 cm) y velocidad (12,9±0,7 s vs 12,2±0,9 s).

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº22

Las correlaciones entre las pruebas de condición física y las variables antropométricas más empleadas en el ámbito de la salud se pueden observar en la tabla 2, en cuyos resultados se controló el efecto de la variable desarrollo madurativo. Mejores rendimientos en las pruebas de velocidad y, especialmente, de VO2max se asociaron con menores valores en las variables antropométricas, al contrario de lo que sucedió con la fuerza de prensión manual.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº22

Por último, la figura 1 recoge la asociación lineal que existe entre el VO2max y el porcentaje de grasa. La relación encontrada fue moderada e inversa, explicando el VO2max el 30% de la variabilidad del porcentaje de grasa. Éste disminuyó un promedio de 1 punto por cada aumento de 1 ml/kg.min en el VO2max. Basándonos en los estándares Fitnessgram (20) para la capacidad aeróbica, se obtuvo que el 100% de las jugadoras se encontraba en “valores saludables”.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº22

Figura 1. Modelo de regresión lineal entre % de grasa y VO2max

DISCUSIÓN

Los resultados del estudio indicaron que el 42% de las jugadoras padecían sobrepeso u obesidad, porcentajes muy superiores a los de la población infantil de La Rioja (6). Teniendo en cuenta que la población de estudio practicaba actividad extraescolar un mínimo de tres días a la semana, los resultados fueron contrarios a los esperados. Sin embargo, existen otros determinantes que pueden influir sobre la composición corporal, como puede ser la dieta. Además, otra explicación podría estar relacionada con que la práctica de actividad extraescolar sea una consecuencia de un elevado índice de masa corporal. Al ser un estudio descriptivo, es imposible establecer relaciones de causa-efecto, por lo que los resultados deben interpretarse con cautela. Sin embargo, llama la atención que, a pesar del constatado descenso en la capacidad aeróbica de los niños en los últimos años (19), el 100% de las jugadoras poseían unos valores saludables de VO2max. Esto sorprende positivamente, ya que los porcentajes en adolescentes españolas (12) y en niñas portuguesas (9) fueron inferiores, con valores del 83% y del 53%, respectivamente. De esta manera, es posible que la práctica de actividad física en estas jugadoras conllevara una mejora de su capacidad aeróbica y, por ende, de su salud, a pesar de no reflejarse sobre la composición corporal, como ya se había reportado anteriormente (10). Según el IMC, las jugadoras normopesos lograron mejores rendimientos en velocidad, fuerza explosiva del tren inferior y VO2max, mientras que no se encontraron diferencias significativas en las pruebas de fuerza de prensión manual y flexibilidad. No obstante, si tenemos en cuenta el desarrollo madurativo, encontramos diferentes correlaciones entre las variables antropométricas y de condición física, de modo que un mejor rendimiento en velocidad y, especialmente, en VO2max se asoció a menores medidas corporales, al contrario de lo que sucedió con la fuerza de prensión manual, lo que pudiera deberse a una mayor masa magra. Estos resultados confirman que aquellas jugadoras con sobrepeso u obesidad obtuvieron un peor rendimiento en pruebas que requieren el desplazamiento de la propia masa corporal, tal como se había constatado en escolares aragoneses (2). Investigaciones anteriores confirmaron las relaciones entre capacidad aeróbica y antropometría, por ejemplo, con el perímetro de cintura (r=-0,20) en niños y adolescentes europeos (5), o con el IMC (r=-0,73)  en niños chinos (7). Además, nuestro estudio encontró una correlación inversa entre el VO2max y el porcentaje de grasa, llegando a explicar el primero el 30% de la variabilidad del porcentaje de grasa corporal de las jugadoras. Esta relación, aunque con valores inferiores (r=-0.33), ya había sido descrita en niñas (9).

Conclusiones

Los resultados indicaron que, a pesar de que el 42% de las jugadoras padecían sobrepeso u obesidad, todas ellas presentaban unos valores saludables de capacidad aeróbica. Estos datos, unidos a las relaciones encontradas entre antropometría y condición física, recalcan la importancia de aumentar los niveles de práctica física de nuestros niños y jóvenes. No obstante, el objetivo de dicho aumento debiera ser el incremento de la condición física, especialmente de la capacidad aeróbica, para, de este modo, lograr una composición corporal más saludable, así como la mejora de otros parámetros relacionados con la salud.

BIBLIOGRAFÍA

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