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10 abr 2012

Intensidad del esfuerzo que representa la clase de educación física para los alumnos y las alumnas de 10 a 17 años

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El propósito de este estudio se centró en conocer cuál es la percepción del esfuerzo que el alumnado tiene en la clase de Educación Física. Participaron 1.853 estudiantes de entre 10 y 17 Años de edad. Estudio randomizado por clusters, en tres grupos. Se analizaron 163 clases de EF.

Autor(es):Del Campo Vecino, Juan; Martínez de Haro, Vicente; Moya Morales, José María; Hernández Álvarez, Juan Luís
Entidades(es):Universidad Autónoma de Madrid (España)
Congreso: congreso de la asociación internacional de escuelas superiores de educación física (AIESEP)
Úbeda A Coruña, 26-29 de Octubre de 2010
ISBN: 9788461499465
Palabras claves:percepción, esfuerzo, salud

Intensidad del esfuerzo que representa la clase de educación física para los alumnos y las alumnas de 10 a 17 años

RESUMEN

El propósito de este estudio se centró en conocer cuál es la percepción del esfuerzo que el alumnado tiene en la clase de Educación Física. Participaron 1.853 estudiantes de entre 10 y 17 Años de edad. Estudio randomizado por clusters, en tres grupos. Se analizaron 163 clases de EF.

La percepción del esfuerzo fue medida con la Pictorial Children´s Effort Rating Table (PCERT). Observadores externos, recolectaron datos sobre el contenido y duración. Había seis categorías de contenidos: 1) Condición Física; 2) Deportes Tradicionales; 3) Deportes Alternativos (juegos); 4) Expresión Corporal y Danzas; 5) Juegos y habilidades motrices básicas; 6) Otros. Las clases fueron grabadas se realizó un análisis estadístico.

1) Las clases de EF tienen una duración muy corta y alejada de los sesenta minutos; 2) Escasa duración de la clase que origina que el tiempo en el que los alumnos realizan actividad física sea también muy pequeño, y alejado de los 30 minutos; 3) la percepción de la intensidad del esfuerzo representa niveles correspondientes a las 145 ppm aproximadamente, lo que constituye una escasa intensidad para alcanzar beneficios de la actividad física; y 4) sólo el contenido de “condición física” supone un esfuerzo de intensidad suficiente para que obtener un beneficio para la salud.

Introducción

La promoción de un estilo de vida activo y saludable constituye una de las prioridades educativas y sanitarias en diversos países. Esta prioridad adquiere especial relevancia en la edad escolar, debido, entre otros motivos, al acusado descenso en la práctica de actividad física durante la adolescencia (Butcher, Sallis, Mayer y Woodruff, 2008). En ese período, la mitad de la población en edad escolar sólo realiza la actividad física que se desarrolla en la clase de Educación Física (Hernández y Velázquez, 2007). Ante esta realidad, ya insuficiente y muy alejada de las recomendaciones internacionales (Butcher et al., 2008), el propósito de este estudio se centró en conocer cuál es la percepción del esfuerzo que el alumnado tiene en la clase de Educación Física, para luego poder reflexionar con argumentos sobre la actividad física que practican los adolescentes y las recomendaciones de vida activa saludable.

La Asociación Americana para la Educación Física y el Deporte (NASPE) recomienda que los niños y niñas acumulen al menos 60 minutos de actividad física al día y la Health Canada (2002) señala como actividad física mínima 90 minutos diarios, de los cuales al menos 30 minutos deberían ser de actividad física intensa. Sin embargo, en el mejor de los casos, el porcentaje de los que cumplen las orientaciones no supera la mitad de la población en edad escolar (Butcher et al., 2008). Por lo tanto, es innegable que lo que se hace en la clase de Educación Física tiene muchísima importancia. Realmente es el único tiempo en el que la mitad de la población realiza algún tipo de actividad física. En la 4ª World Conference on Women and Sport celebrada en Japón, en 2006, organizada por el International Working Group on Women and Sport (IWG), los especialistas insistieron en la necesidad de que en la Educación Física se promocionen los estilos de vida saludables, instando directamente a los países, asociaciones y universidades a fomentar la investigación específica sobre la Educación Física. Por ello, se necesita profundizar en el conocimiento de lo que sucede en el desarrollo de la Educación Física escolar, siendo éste uno de los objetivos principales que orienta la realización de este estudio.

Encontramos dos razones que justifican el estudio de la clase de Educación Física. La primera, porque diversos estudios dicen que la clase de Educación Física constituye el único tiempo en el que la mitad de la población realiza algún tipo de actividad física (Hernández y Velázquez, 2007; Mackenzie y cols. 1995). La segunda, porque el grado de satisfacción de los adolescentes con las clases de Educación Física y su calidad son factores que influyen en la adherencia a la actividad física y en la adopción de un estilo de vida activo y saludable (Chen, 2001; Duda, 2001; Stelzer J y cols. 2004). Se puede analizar la clase de Educación Física desde diferentes perspectivas y con diversos objetivos. En este caso, el interés de este estudio se centra en la intensidad del esfuerzo que supone para el alumnado la realización de las actividades propuestas en las clases de Educación Física. Para medir la intensidad de la actividad física son dos los procedimientos más habituales: monitorización fisiológica y el autoinforme.

La medida de la intensidad a través de la percepción del esfuerzo mostró en diferentes estudios una correlación positiva con indicadores objetivos fisiológicos tanto en sujetos entrenados como no entrenados (Butcher et al., 2008; Green, 2003; Potteiger y Evans 1995). La escala más difundida para medir la percepción del esfuerzo fue la Rating of Perceived Exertion (RPE) de Borg (20). Pero esta escala y las sucesivas adaptaciones no resultaban apropiadas para los estudios con niños (Robertson y cols. 2000). La Children`s Effort Rating Table (CERT)(25) vino a solucionar el problema de comprensión de los niños, incorporando imágenes y términos más comprensibles. En nuestro estudio utilizamos la Pictorial Children’s Effort Rating Table (PCERT), basada en la escala de Williams et al.(25) y validada con niños por Yellinng, Lamb y Swaine(26), utilizando para ello la frecuencia cardiaca. Más recientemente, otros autores han realizado nuevos estudios de validación con resultados positivos (Marinov y cols., 2007; Roemmich y cols. 2006).

La percepción del esfuerzo y la frecuencia cardiaca ha sido relacionada con una alta fiabilidad, de manera que los valores 4 y 5 de la PCERT se corresponden con las 140 y 150 ppm como valor medio (Cowden y cols. 1999; Kang y cols. 2003). Teniendo en cuenta la edad de los participantes en nuestro estudio, las 150 ppm coinciden con el límite inferior de la zona de esfuerzo óptima en la que debe situarse el ejercicio físico para que produzca efectos saludables y mejora de la capacidad cardiorrespiratoria (Stratton, 1997).

Método

Participaron 1.853 estudiantes de entre 10 y 17 Años de edad (13,7 ± 1,8). Un 48,6% eran chicos y un 51,4% chicas. Se trata de un estudio randomizado por clusters, agrupados a los efectos de análisis en tres grupos: G1-PRI, 5º y 6º cursos de Primaria; G2-SEC, 1º y 2º de Secundaria; y G3-SEC, 3º y 4º de Secundaria. El estudio se ha llevado a cabo sobre un total de 163 clases de Educación Física. La percepción del esfuerzo en las clases fue medida con la Pictorial Children´s Effort Rating Table (PCERT) (Yelling, Lamb y Swaine, 2002) o Tabla gráfica Descriptora del Esfuerzo Infantil (PCERT, siglas en inglés), basada en la escala de Williams et al.

(1994). Esta escala fue validada, por Yellinng, Lamb y Swaine (2002) con niños, utilizando para ello la frecuencia cardiaca. En la primera fase, con los 48 niños que fueron seleccionados para el estudio, se pudo comprobar cómo durante las 5 series de 3 minutos de step progresivo, el aumento de la percepción de esfuerzo tenía un reflejo inmediato y significativo en la frecuencia cardiaca y cómo en la segunda fase de la validación, sobre las 4 series de 4 minutos propuestas a los niveles 3, 5, 9 prescritos por el PCERT, la frecuencia cardiaca y la percepción de esfuerzo en cada uno de los niveles presentaban diferencias significativas. Otros autores han realizado nuevos estudios de validación con resultados positivos (Marinov y cols., 2007; Roemmich y cols. 2006). La escala se aplicó inmediatamente después de terminada la clase para evitar el efecto olvido.

Fig. 1. PCERT Pictorical Children’s Effort Rating Table (Yelling at al., 2002)

Figura 1. Intensidad del esfuerzo que representa la clase de educación física para los alumnos y las alumnas de 10 a 17 años

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 16

 

Además, dos o tres observadores externos recopilaron datos sobre el contenido y duración de las clases. Los contenidos fueron agrupados en seis categorías: 1) Condición Física; 2) Deportes Tradicionales; 3) Deportes Alternativos (juegos); 4) Expresión Corporal y Danzas; 5) Juegos y habilidades motrices básicas; 6) Otros. El tiempo de duración de la clase fue computado desde que el profesor comenzaba a explicar hasta que se interrumpía la clase y el alumnado abandonaba el lugar.

Las clases quedaron grabadas en soporte audiovisual. El análisis estadístico se centró en los descriptivos media y desviación típica, así como en el cálculo de la t-test y de la ANOVA con el objeto de valorar la significatividad de las diferencias. Desde el punto de vista ético se solicitaron todos los permisos pertinentes y se trataron todos los datos confidencialmente.

Resultados

Los resultados muestran que la duración de las clases de EF fue de 38.7 (± 4.9) minutos. El tiempo medio de actividad física fue de 22.3 (± 4.8) minutos. La valoración de la percepción del esfuerzo obtiene una puntuación de 4.57 (± 2.0) sobre 10.

Figura 2. Percepción subjetiva de la intensidad de las clases de Educación Física según edad y género.

Figura 2. Intensidad del esfuerzo que representa la clase de educación física para los alumnos y las alumnas de 10 a 17 años

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 16

 

Para más de la mitad de la población la actividad realizada no alcanza ni el límite inferior de la zona de esfuerzo óptima para que se produzcan efectos beneficiosos sobre la salud (puntuación < 5; equivalente a 5).

Tabla 1. Percepción del esfuerzo (PEs) por género y curso (Media y desviación típica)

Tabla 1. Intensidad del esfuerzo que representa la clase de educación física para los alumnos y las alumnas de 10 a 17 años

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 16

 

El grupo-curso no produce diferencias significativas (F = 1,752, p = 0.174). Aunque, el Post-hoc Scheffe muestra diferencias significativas entre los alumnos del G1-SEC (primer ciclo de Secundaria) y los del G3-SEC (cursos 3º y 4º) (p < 0.001). Estas diferencias significativas se concretan en que la percepción del esfuerzo se eleva en ese último ciclo de la Educación Secundaria.

Tabla 2. Distribución de la población de acuerdo con la percepción del esfuerzo (%, género y curso)

Tabla 2. Intensidad del esfuerzo que representa la clase de educación física para los alumnos y las alumnas de 10 a 17 años

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 16

 

El contenido de “condición física” obtienen una puntuación de percepción del esfuerzo por encima del valor 5 (5,79 ± 2,0). Este contenido marca diferencias significativas con el resto (p < 0.001).

Tabla 3. Percepción del esfuerzo en la clase en función del contenido (media y desviación típica)

Tabla 3. Intensidad del esfuerzo que representa la clase de educación física para los alumnos y las alumnas de 10 a 17 años

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 16

 

Conclusiones

1) Las clases de EF tienen una duración muy corta y alejada de los sesenta minutos reales que deberían tener;

2) esta escasa duración de la clase origina que el tiempo en el que los alumnos realizan actividad física sea también muy pequeño, y bastante alejado de los 30 minutos;

3) la percepción de la intensidad del esfuerzo representa niveles correspondientes a las 145 ppm aproximadamente, lo que constituye una escasa intensidad para alcanzar beneficios de la actividad física; y

4) sólo las clases en las que prima un contenido de “condición física” suponen para los alumnos un esfuerzo de intensidad suficiente para que pueda obtenerse un beneficio para la dimensión biológica de la salud.

BIBLIOGRAFÍA

Butcher K, Sallis JF, Mayer JA, Woodruff S. (2008). Correlates of physical activity guidelines compliance for adolescents in 100 U.S cities. Journal of Adolescent Health, 42, 360-368.

Chen A. A theoretical conceptualisation for motivation research in physical education: an integrated perspective. Quest 2001; 53: 35-58.

Cowden RD, Plowman SA. The self-regulation and perception of exercise intensity in children in a field setting. Pediatr Exer Sci. 1999; 11: 44-63.

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Hernández Álvarez, J. L. y Velázquez Buendía, R. (coord.) (2007): La Educación Física, los estilos de vida y los adolescentes: cómo son, cómo se ven, qué saben y qué opinan. Barcelona: Graó.

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Yelling, M., Lamb, K. L., Swaine, I. L. (2002). Validity of a Pictorial Perceived Exertion Scale for Effort Estimation and Effort Production During Stepping Exercise in Adolescent Children. European Physical Education Review, 8, 157-75.

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