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5 jun 2012

Nivel de deshidratación e ingesta de líquido en jóvenes futbolistas en función de la posición en el terreno de juego

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La deshidratación es una de las causas principales del detrimento del rendimiento en la práctica competitiva. En la última década, han surgido diversos estudios que nos informan del nivel de hidratación y pérdida de electrolitos de deportistas de élite.

Autor(es): Corredoira F. y Quintáns M.
Entidades(es): Universidad Santiago de Compostela. Club Deportivo Lugo.
Congreso: VII Congreso Nacional de Ciencias del deporte y educación Física
Pontevedra - 5, 6 y 7 de Mayo de 2011
ISBN: 978-84-614-9945-8
Palabras claves: ingesta de líquido, rendimiento, fútbol, competición

Nivel de deshidratación e ingesta de líquido en jóvenes futbolistas en función de la posición en el terreno de juego

Resumen

Introducción y objetivos: La deshidratación es una de las causas principales del detrimento del rendimiento en la práctica competitiva. En la última década, han surgido diversos estudios que nos informan del nivel de hidratación y pérdida de electrolitos de deportistas de élite. A pesar de esto, son escasos los estudios realizados en jóvenes futbolistas en formación. El objetivo de este estudio ha sido cuantificar el nivel de deshidratación, ingesta de líquido y pérdida de sudor en jóvenes futbolistas diferenciados por puesto específico durante la disputa de diez partidos oficiales. Método: El porcentaje de peso perdido y la cantidad de líquido ingerido fue medido en veintidós jugadores de categoría cadete  (15.7±0.2años; 172±5.5cm; 66.2±6.5kg) pertenecientes al Club Deportivo Lugo de División de Honor durante el período invernal de la temporada 2010-11 (11.7ºC, 63.2% de humedad relativa). Resultados: Los resultados mostraron una deshidratación de 1.06±0,63%; una ingesta de líquido de 531.62±255.27ml y una pérdida total de sudor de 1218.73±505.39ml. En cuanto a la disposición en el campo, los defensas ingirieron una mayor cantidad de líquido (645ml) pero fueron los delanteros los que sufrieron un mayor porcentaje de deshidratación (1.31%). Se muestra una correlación positiva entre ingesta de líquido y pérdida total de sudor (p<0.05) pero no hay una relación aparente entre % de deshidratación y tiempo jugado (=0.073). Conclusión: Sería aconsejable planificar estrategias individualizadas de hidratación para concienciar de una correcta ingesta de líquidos; evitando la deshidratación antes y  durante la competición y favorecer la recuperación de los futbolistas en formación.

Introducción


En el deporte de élite y en la formación de jóvenes deportistas es importante controlar y cuantificar todos aquellos parámetros y variables que influyen en el rendimiento deportivo. La deshidratación es una de las variables a tener muy en cuenta en la práctica deportiva, ya que supone un factor limitante del rendimiento físico y mental durante la actividad física y deportiva (Sawka et al., 2007). En la última década, han surgido diversos estudios que nos informan del nivel de hidratación y pérdida de electrolitos de deportistas de élite. A pesar de esto, son escasos los estudios realizados en jóvenes futbolistas en formación (Broad et al., 1996; Mao et al., 2001).

Completa la información

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº15.

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Objetivos


El presente estudio tiene como objetivo cuantificar el nivel de deshidratación, ingesta de líquido y pérdida de sudor en jóvenes futbolistas  diferenciados por puesto específico durante la disputa de diez partidos oficiales.


Material y método


Veintidós jugadores de categoría cadete (15.7±0.2años; 172±5.5cm; 66.2±6.5kg) pertenecientes al Club Deportivo Lugo de División de Honor participaron en la realización de este estudio. La toma de datos tuvo lugar durante 10 jornadas desde el 8 de Enero al 12 de Marzo de 2011 (11.7ºC, 63.2% de humedad relativa).
El registro del peso corporal, se siguió el protocolo elaborado por la Sociedad Internacional para el Avance de la Cineantropometría (ISAK). Los jugadores fueron pesados en ropa interior antes de iniciar el calentamiento, indicándoles que en caso de tener que orinar o defecar lo hiciesen antes del pesaje inicial. El material utilizado en el registro del peso corporal de los jugadores, se utilizó una báscula TANITA BC-545 (Tanita®, Illinois, EE.UU) con una precisión de 0.1Kg. El cálculo del nivel de deshidratación se llevó a cabo mediante la siguiente fórmula:
% Deshidratación = 100 - [(Peso antes × 100)/Peso después]
Para el cálculo del total de líquido ingerido, cada jugador contaba con un bidón de líquido personalizado de 1000 ml de capacidad. Los bidones se llenaban con bebida deportiva Aquarius (Coca-cola®, Begano, A Coruña). El volumen de líquido que se introducía en cada bidón era medido previamente en una probeta calibrada a 250 ml.
Una vez finalizado el encuentro, el contenido de cada uno de los bidones era vaciado en una probeta calibrada a 250 ml. Al restar al volumen total de líquido suministrado al  jugador la cantidad de líquido que quedaba en el bidón se obtenía el valor del total de líquido consumido por el jugador durante el partido.
Para el cálculo del sudor total perdido (no se ha tenido en cuenta el metabolismo oxidativo)  se llevo a cabo mediante la siguiente fórmula (Maughan, 2007a):
Pérdida total sudor (ml) =  Peso antes (gr) – Peso después (gr) + líquido ingerido (ml)
Se comprobó la normalidad de la muestra y los datos se expresan en media ± SD. La significación de los cambios en las mediciones durante la competición fue medida con una t-Student. El análisis de correlación entre las variables se realiza con un modelo de regresión por mínimos cuadrados, y se establece el coeficiente de determinación (). Cuando p<0,05 existe significación estadística.

Resultados

 Los resultados obtenidos de las distintas variables estudiadas vienen reflejados en la Tabla 1.

Tabla1. Análisis descriptivo de los resultados

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 15

Observamos una media de ingesta de líquido correspondiente a 531.62±255.27ml. En la figura 1 podemos observar como volúmenes cercanos a 500ml son los que acumulan un mayor número de casos, siendo los defensas los que ingieren una mayor cantidad de media (645ml) (Fig. 2).

Figuras 1 y 2. Frecuencia de ingesta de líquido e ingesta por posición en el campo.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 15

El nivel de deshidratación medio alcanzado fue de 1.06±0.63%. La figura 3 nos muestra cómo el mayor número de casos se agrupa en torno a valores cercanos a 1.25%, siendo los delanteros con 1.31% los que más se deshidratan (Fig. 4).

Figuras 3 y 4. Porcentaje de deshidratación a lo largo de 10 jornadas y por puesto específico

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 15

El valor medio alcanzado de pérdida total de sudor fue de 1218.73±505.39ml. En la figura 5 podemos observar como volúmenes cercanos a 1000-1200ml son los que acumulan un mayor número de casos, siendo los delanteros los mayor cantidad de sudor pierden (1435ml) (Fig. 2).

Figuras 5 y 6. Pérdida de sudor por número de casos y por puesto específico.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 15

Se muestra una correlación positiva entre ingesta de líquido y pérdida total de sudor (p<0.05). Pero no existe relación lineal estadísticamente significativa entre la pérdida de sudor y la ingesta de líquido (=0.167) (Fig. 7) ni entre el porcentaje de deshidratación y la cantidad de minutos jugados por jugador (=0.073) (Fig. 8).

Figuras 5 y 6. Pérdida de sudor por número de casos y por puesto específico.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 15

Discusión    


Al analizar el peso de los jugadores antes y después de los partidos, encontramos diferencias significativas (p<0.05).
La  deshidratación media alcanzada por los jugadores al terminar las 10 semanas fue de 1.06±0.63%; la ingesta de líquido 531.62±255.27ml y la pérdida total de sudor 1218.73±505.39ml. En comparación con futbolistas de élite durante un entrenamiento en clima frío (Maughan et al., 2005), el nivel de deshidratación (1.65±0.55%) y la pérdida de sudor (1690±450ml) fueron superiores a los resultados de nuestro estudio, mientras que la ingesta fue ligeramente inferior (423±215ml). En lo que concierne a un partido competitivo, Maughan et al. (2007b) obtuvieron resultados semejantes  a los nuestros en relación a la deshidratación (1.05±0.62%) y valores superiores en ingesta de líquido (1680±400ml) y pérdida de sudor (840±470ml).
Broad et al. (1996) estudiaron el nivel de deshidratación y pérdida de sudor por hora de actividad en jóvenes futbolistas entre 16-18 años en clima frío (9-10ºC). Los resultados obtenidos, nos muestran valores de deshidratación y pérdida de sudor  inferiores en entrenamiento (0.8±0.5%; 746±259ml?h-1) y  un nivel de deshidratación superior en competición (1.4±0.7%) comparándolas con nuestro estudio. En otra investigación (Mao et al., 2001), se recoge una pérdida de peso de 1.54±0.5kg, siendo muy superior al de nuestro estudio en jóvenes futbolistas. Estas diferencias entre adultos y jóvenes que todavía se encuentran en periodo de maduración y desarrollo, se producen porque las respuestas termorreguladoras de los jóvenes son diferentes a los adultos; los jóvenes y niños gastan más energía por kg al realizar un trabajo que los adultos y sudan menos durante la actividad deportiva (Rowland, 2000).
En cuanto a la pérdida de sudor e ingesta de líquido y, el % de deshidratación y tiempo jugado, existe una correlación positiva (p<0.05). Sin embargo, el análisis estadístico entre las variables % de deshidratación y tiempo jugado, no muestra una relación lineal significativa (=0.073).
Los delanteros que fueron los que más se deshidrataron, son los que mayor distancia recorren por partido y los que realizan un mayor número de esfuerzos cortos a mayor intensidad (Bangsbo, 2006).

 

Conclusiones

  • Los defensas son los jugadores que ingieren una mayor cantidad de líquido deportivo,
  • Pero son los jugadores atacantes los que pierden una mayor cantidad de sudor  y manifiestan un porcentaje mayor de deshidratación durante la competición.
  • Por tanto, sería aconsejable planificar estrategias individualizadas  de hidratación  para concienciar de una correcta ingesta de líquidos; evitando la deshidratación antes y  durante la competición y favorecer la recuperación de los futbolistas en formación.

 

 

Bibliografía

Bangsbo, J.; Mohr, M.; Krustrup, P. (2006). Physical and metabolic demands of training and match-play in the elite football player. J Sports Sci, 24(7), 665-674.
Broad, E.; Burke, L.; Cox, G.; Heeley, P.; Riley, M. (1996). Body weight changes and voluntary fluid intakes during training and competition sessions in team sports. Int J Sport Nutr., 6,307-320.
Mao, I.; Chen, M.; Ko, Y. (2001). Electrolyte Loss in Sweat and Iodine Deficiency in a Hot Environment. Arch Environ Health, 56(3), 271-277.
Maughan, R.; Shirreffs, S.; Leiper, J. (2007). Errors in the estimation of hydration status from changes in body mass. J Sports Sci, 25(7), 797-804.
Maughan, R.; Shirreffs, S.; Merson, S.; Horswill, C. (2005). Fluid and electrolyte balance in elite male football (soccer) players training in a cool environment. J Sports Sci, 23(1), 73-79.
Maughan, R.; Watson, P.; Evans, G.; Broad, N.; Shirreffs, S. (2007). Water balance and salt losses in competitive football. Int J Sport Nutr Exerc Metab., 17(6),583-594.
Rowland, T.; Potts, J.; Potts, T.; Sandor, G.; Goff, D.; Ferrone, L. (2000). Cardiac responses to progressive exercise in normal children: a synthesis. Med Sci Sports Exerc, 32(2), 253-259.
Sawka, M.; Burke, L. Eichner, E.; Maughan, R.; Montain, S.; Stachenfeld, N. (2007). Exercise and fluid replacement. Med Sci Sports Exerc, 39(2), 377-390.

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