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6 sep 2007

Póster la actividad física saludable: repercusiones en edad escolar

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El concepto de salud ha ido variando con el tiempo, en función del tipo de sociedad de cada momento histórico. Actualmente es difícil plantearse una calidad de vida saludable al margen de la actividad física. Ésta debe comenzar a edades tempranas, ya que así habrá más posibilidades de que acompañe a la persona durante toda su vida.
 
Autor(es): Rubén Annicchiarico Ramos.
Entidades(es): CEIP de Bormoio-Agualada
Congreso: VII Congreso Internacional sobre la Enseñanza de la Educación Física y el Deporte Escolar
Pontevedra: 6-9 de Septiembre de 2007
ISBN: 978-84-611-8417-0
Palabras claves:

RESUMEN

El concepto de salud ha ido variando con el tiempo, en función del tipo de sociedad de cada momento histórico. Actualmente es difícil plantearse una calidad de vida saludable al margen de la actividad física. Ésta debe comenzar a edades tempranas, ya que así habrá más posibilidades de que acompañe a la persona durante toda su vida.

Por ello es importante no sólo la práctica de la actividad física en sí, sino conocer la forma correcta de realizarla, además de los múltiples beneficios que ésta nos puede aportar. Estos beneficios se refieren a todas las dimensiones de la persona, tanto a nivel físico (mejora del funcionamiento de los sistemas corporales, condición física, disminución de la obesidad...), psicológico (aumento de la autoestima y autoconcepto, liberación de estrés, aceptación de sí mismo...), e incluso social (aumento de las relaciones con los demás, por ejemplo).

Así consideramos adecuado iniciar o incrementar la práctica de actividad física para crear una actitud y, lo más importante, una adecuada calidad de vida.

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INTRODUCCIÓN

Las actividades físicas y el deporte son manifestaciones culturales presentes en todos los grupos y sociedades, suponiendo una parte importante del bagaje socio-cultural del individuo. Durante siglos, la evolución del ejercicio físico y del deporte ha sido lenta. Sin embargo, en el siglo XX, este avance fue de tal magnitud que los hábitos y costumbres sociales variaron en muy poco tiempo, debido en parte a las condiciones cambiantes de la sociedad. Podemos decir que la práctica de la actividad física y deportiva se ha popularizado mucho, sobre todo en las sociedades desarrolladas, y más en concreto en los últimos tiempos. Si echamos un vistazo a periódicos, revistas o programas de televisión, veremos que el ejercicio físico y la salud son temas de moda.

Pero la relación que se atribuye entre actividad física y salud suele ser simple y parcial, centrándose en aspectos muy concretos, no relacionando dicha actividad física con una noción completa de bienestar, tanto a nivel físico, como psicológico y social.

El tipo de sociedad en la que vivimos ha provocado que se abandonen ciertos hábitos saludables. Por ejemplo el uso masivo del coche, como principal medio de locomoción. Un estudio interesante es el realizado en Londres por Morris; la muestra eran los conductores y los cobradores de los autobuses de la capital británica. Se determinó que la mortalidad por infarto en los cobradores era notablemente menor que en los conductores. Se atribuyó que el motivo podría ser que los cobradores no cesaban de moverse por el autobús durante las horas de la jornada laboral, mientras que los conductores permanecían sedentarios y en tensión por el tráfico. De hecho, este estudio se apoya en otro trabajo realizado por Paffenberger y cols. (1993), donde se considera que el riesgo atribuible al sedentarismo, como causa desencadenante de muertes cardiovasculares, es de aproximadamente el 13%.

Relacionado con las muertes cardiovasculares, hemos de decir que uno de los factores de riesgo es la obesidad. Las comunidades del norte de España (Galicia, Asturias y País Vasco), son las que más se aproximan a dicho factor. En los países de la Unión Europea, Holanda es el de menor índice de riesgo. Este índice tan bajo es debido a que los holandeses tienen como costumbre (al igual que los chinos), utilizar como principal medio de locomoción la bicicleta.

Otro aspecto a tener en cuenta son las nuevas costumbres lúdicas de los niños y niñas. En el estudio nacional americano de 1999 sobre los hábitos sedentarios de los jóvenes estadounidenses, se pueden comprobar datos tan alarmantes como que los jóvenes entre 12 y 15 años dedican una media de 23,2 horas semanales a ver la televisión y jugar a los videojuegos. La sociedad americana es referente para los países industrializados, y es posible que los jóvenes españoles se acerquen cada vez más a estas cifras tan preocupantes.

APROXIMACIÓN CONCEPTUAL

El concepto de Salud ha ido variando con el tiempo. Antiguamente solía identificarse con la ausencia de enfermedad. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el año 1978 definió la salud como “Un estado completo de bienestar físico, psicológico y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Prima una consideración subjetiva: hay salud si, a pesar del deterioro físico, se supera un proceso de rehabilitación completo, hasta encontrarse el sujeto a gusto en su medio; no la hay si se carece de bienestar, aún en ausencia de enfermedad. Además, con el añadido “social” de que la salud depende también de factores de la comunidad humana; no es algo que una persona pueda alcanzar aisladamente.

Un ejemplo de la evolución del concepto de salud se puede apreciar en las recomendaciones médicas. Así, en el año 1956, el Dr. Paul Wood, cardiólogo americano más prestigioso del momento, prescribía para las personas infartadas: “A los pacientes que padecen un infarto agudo de miocardio debe metérseles inmediatamente en la cama, donde deberían permanecer durante 3 a 6 semanas, o incluso más”.

Hoy en día, la Sociedad Española de Cardiología (2000) recomienda que “A los pacientes con un infarto agudo de miocardio no complicado, debe prescribírseles movilización precoz, que debe comenzar las primeras 12-24 horas.” (Alegría Ezquerra, Viscarret, Alegría Barrero, 2002).

Por otro lado, la Actividad Física hace referencia al movimiento, la interacción, el cuerpo y la práctica humana. Tiene tres dimensiones: biológica, personal y sociocultural. Desde un punto de vista biológico se define como cualquier movimiento corporal realizado con los músculos esqueléticos que lleva asociado un gasto de energía. Pero una buena definición debería integrar las tres dimensiones citadas: “La actividad física es cualquier movimiento corporal intencional, realizado con los músculos esqueléticos, que resulta en un gasto de energía y en una experiencia personal, y nos permite interactuar con los seres y el ambiente que nos rodea”.

EFECTOS POSITIVOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICA SOBRE EL ORGANISMO

A continuación se citan algunos de los beneficios que tiene una práctica correcta de actividad física sobre los sistemas y aparatos de nuestro organismo:

3.1. El Aparato Locomotor

El aparato locomotor nos permite realizar cualquier acción voluntaria. Está formado por huesos, articulaciones y músculos.

Los músculos esqueléticos (empleados en las contracciones voluntarias) se muestran receptivos a los cambios que conlleva el acondicionamiento físico. El ejercicio físico produce un aumento del volumen y eficacia de la musculatura empleada, además de unas mayores posibilidades de estiramiento y movilidad articular. Así, se favorece la adopción de posturas correctas, dificultando la aparición de desviaciones en la columna vertebral.

Los trabajos aeróbicos se plasman en la mejora de la capacidad del músculo para obtener energíade las fuentes aeróbicas. Se aumenta el contenido de mioglobina (proteína que fija el oxígeno, liberándolo cuando hay déficit), el volumen y el número de mitocondrias de las células musculares. El trabajo de resistencia incrementa poco la capacidad de fuerza del músculo; pero el trabajo de fuerza permitirá un mayor engrosamiento de las fibras musculares, dando lugar a la hipertrofia, aumentando la capacidad circulatoria y extrayendo más oxígeno de la sangre.

La rigidez de las articulaciones, condicionada por el engrosamiento de los cartílagos, es progresiva con el aumento de edad, y sólo se contrarresta con la actividad física regular, que mantiene la movilidad y flexibilidadarticulares.

El fortalecimiento de los tendones e inserciones ligamentosas en los huesos, gracias al ejercicio, permite soportar tensiones más elevadas con menor amenaza de lesión. Además, la actividad física resulta indispensable para la calcificación de los huesos, con lo que se previenen patologías degenerativas de este sistema óseo y articular.

3.2. El Aparato Cardiovascular

 

El aparato cardiovascular es el encargado de transportar el oxígeno y las sustancias nutritivas a través de la sangre a los diferentes tejidos, así como, gracias a la sangre, eliminar los desechos producidos por las células. Está formado por el corazón y los vasos sanguíneos.

Respecto al corazón, una actividad física de baja intensidad y larga duración (120-140 pulsaciones/minuto) aumenta el volumen de las cavidades (cabe más sangre en las aurículas y ventrículos) y las paredes (miocardio) se hacen más gruesas; gracias a esto, la masa muscular y la contractibilidad cardiaca sufren un incremento, lo que hace que envíe sangre con más fuerza al aparato circulatorio. Estas mejoras debidas a la actividad física se reflejan en un aumento de la eficacia de bombeo, lo que ocasiona un descenso de la frecuencia cardiaca de reposo. O sea, con un número más bajo de latidos se expulsa el mismo volumen de sangre, y el corazón realiza un trabajo más cómodo (una persona tiene menos pulsaciones por minuto cuando está entrenada, que cuando no lo está).

Otro efecto importante de la actividad física sobre el aparato cardiovascular es el aumento de la capilarización, tanto cardiaca -vasos encargados de irrigar al propio corazón- como de la mayoría de los músculos, órganos y tejidos, a la vez que se mantiene la elasticidad arterial,que es uno de los factores facilitadores de la circulación sanguínea.

Un aspecto beneficioso de la actividad física a nivel cardiovascular, es la reducción del riesgo de mortalidad por infarto de miocardio. Una persona que se mantiene sedentaria después de un infarto, tiene un índice de mortalidad al cabo de los 5 años de un 1,5%, mientras que una persona que ha practicado deporte, y lo sigue haciendo después de un infarto, a los 5 años sólo tendrá una probabilidad de mortalidad del 0,4%.

Con la actividad física regular se previene la aparición de arteriosclerosis (o disminución del calibre de los capilares), con lo que se ayudará a evitar la aparición de embolias y enfermedades coronarias.

3.3. El Aparato Respiratorio

El aparato respiratorio está implicado en la captación del oxígeno (O2) contenido en el aire atmosférico, y en la eliminación del dióxido de carbono (CO2) sintetizado en el organismo como producto de desecho. Asegura el intercambio gaseoso entre el aire atmosférico y la sangre. Está formado por las vías respiratorias superiores y el aparato broncopulmonar.

Respecto a los pulmones, la frecuencia y amplitud respiratoria se ven elevadas, gracias al incremento de la capacidad pulmonar (capacidad vital y máxima capacidad respiratoria) y la eficacia de la musculatura respiratoria. Las posibilidades de ensanchamiento de la caja torácica también aumentan, debido a los músculos que se encargan de realizar ese trabajo (diafragma, intercostales, recto abdominal y oblicuos).

3.4. El Sistema Nervioso

Atendiendo a una división funcional, el sistema nervioso se compone de sistema nervioso somático (o voluntario) y sistema nervioso vegetativo (o autónomo).

La práctica de actividad física tiene una serie de beneficiossobre este sistema, que van desde un progreso en aspectos coordinativos, hasta la posibilidad de disminución de los niveles de ansiedad y agresividad, pasando por la mejora del descanso y el sueño. Puede ayudar a prevenir situaciones depresivas o estresantes, aumentando a la vez las posibilidades de ejecución.

Muchos médicos han descubierto en el ejercicio físico continuado una herramienta para combatir el estrés de sus pacientes. Generalmente, los factores externos que desencadenan una situación de sobrecarga psíquica van a seguir incidiendo, pero la persona que habitualmente realiza actividad física está en condiciones de manejar, o enfrentarse más eficazmente al estrés.

BENEFICIOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICA EN EDADES TEMPRANAS

Los profesionales de la medicina reconocen la importante relación entre el ejercicio físico y la salud, hasta el punto de manifestar que la inactividad y el sedentarismo son factores de riesgo. También establecen la hipótesis de que los niños/as y jóvenes que en la escuela participan en actividades físicas frecuentes tienen la probabilidad de continuar participando en las mismas fuera de la enseñanza obligatoria.

Es difícil saber la influencia ejercida por la actividad física sobre el crecimiento, ya que éste permanece controlado por el sistema endocrino, y se ignoran las relaciones que guardan. Aún así, se conocen beneficios y repercusiones positivas del ejercicio físico moderado sobre el organismo.

La presión producida por el peso y la acción muscular sobre los cartílagos estimula el crecimiento longitudinal del hueso; esta estimulación facilita que los huesos alcancen las dimensiones esperadas. La falta de ejercicio, a cualquier edad, produce descalcificación de los huesos.

Otro efecto de la actividad física sobre el crecimiento es la modelación de las articulaciones corporales, que facilita una forma y funcionamiento correctos. Asimismo, la actividad física realizada adecuadamente repercute en el resto de órganos y sistemas del cuerpo humano, como ya se ha comentado.

Desde un punto de vista escolar, la Educación Física es un área imprescindible dentro del currículo de la educación o escolarización obligatoria. En Educación Infantil (0-6 años, etapa no obligatoria) se comienza con la enseñanza de la actividades motrices, para pasar en Educación Primaria (6-12 años) y Educación Secundaria Obligatoria (12-16 años) a tratarse la Educación Física como un área específica. Ésta se desarrolla por medio del movimiento.

Según el currículo de Educación Física, las funciones que nos va a reportar este movimiento son las siguientes:

    • Función de conocimiento: El movimiento es uno de los instrumentos cognitivos fundamentales de la persona, tanto para conocerse a sí misma como para estructurar y explotar su entorno inmediato. Se toma conciencia del cuerpo y del mundo que nos rodea.

    • Función estética y expresiva: A través de las manifestaciones artísticas que se basan en la expresión corporal y el movimiento.

    • Función comunicativa y de relación: Nos relacionamos con otras personas, no sólo en el juego y el deporte, sino en general en toda clase de actividades físicas.

    • Función anatómico-funcional: Mejorando e incrementando la capacidad motriz.

    • Función higiénica: Relativa a la conservación y mejora de la salud y el estado físico, así como prevención de enfermedades y disfunciones.

    • Función agonística: Se demuestra la destreza, se compite y se superan dificultades.

    • Función catártica y hedonista: Se liberan tensiones, se restablece el equilibrio psíquico y se realizan actividades de ocio.

    • Función de compensación: Se compensan las restricciones del medio y el sedentarismo.

Pero sin duda, los beneficios de la actividad física para los escolares van mucho más allá de los citados por el currículo. Así podemos añadir otros beneficios de gran interés educativo:

      • Genera hábitos que permanecerán en su vida adulta.

      • Mejora el perfil lipídico sanguíneo.

      • Disminuye los síntomas de ansiedad y depresión.

      • Incrementa el autoconcepto personal.

      • Favorece el control del estrés y de la hiperactividad.

      • Mejora el tránsito intestinal.

      • Aumenta la resistencia a las enfermedades infecciosas.

      • Previene el insomnio.

CONCLUSIONES

Todo lo comentado hasta ahora es un potencial importante para considerar la Educación Física como necesaria y básica para la persona, incrementando gracias a ella la salud y el bienestar. Aunque el ritmo de vida en esta sociedad no permite ni la frecuencia ni el volumen de ejercicio físico suficiente para promover una calidad de vida acorde con la salud.

Las consideraciones hacia el grado de ejercicio que debe realizar una persona, recomendadas por P. Martín en el 2000 son:

  • A una persona que no realiza ejercicio: Iniciarse en la realización de actividades físicas, independientemente de la edad.

  • A una persona que realiza ocasionalmente ejercicio: Incrementar la realización de actividades físicas.

  • A una persona que realiza habitualmente ejercicio: Reforzar la adherencia por la práctica deportiva, para mantener el hábito de realizar ejercicio físico.

Por otra parte, la sociedad ofrece medios y oportunidades a sus ciudadanos/as para realizar actividades múltiples, pero en general no se hace ejercicio físico voluntariamen­te. Es necesaria una educación sobre el ejercicio físico desde la infancia, y durante toda la enseñanza obligatoria, que permita descubrir su sentido y pertinencia para una calidad de vida, que estimule patrones de actividad física frecuentes a corto y largo plazo y que ayude a que la gente lo integre en su forma de vivir.

La Educación Física debe contribuir ya desde el entorno escolar a desarrollar la autonomía personal. Para ello se crearán situaciones a través de las cuales la persona sea consciente de su propio cuerpo y de sus posibilidades y limitaciones de movimiento, llegando a valorarse en su justa medida. Es necesario poseer una autoestima lo más ajustada posible a la propia realidad, facilitando que cada uno/a comprenda su cuerpo y sus posibilidades, conociendo y dominando actividades deportivas y corporales, de modo que se escojan las más convenientes para un correcto desarrollo personal. Ello ayudará a adquirir conocimientos, destrezas, actitudes y hábitos que permitan mejorar las condiciones de vida y salud, disfrutando y valorando el movimiento como medio de relación con los demás.

Para terminar, cabe destacar una recomendación sobre la función del deporte en la sociedad, que adoptó en 1995 el Comité de Ministros del Consejo de Europa, donde se afirma que “un ejercicio razonablemente intenso durante al menos treinta minutos por día parece deseable para todo el mundo”.

BIBLIOGRAFÍA

 

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  • VV.AA. (1992). Diseño Curricular Base de Educación Primaria. Área de Educación Física. Galicia.

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