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15 may 2012

Prevención de lesiones para deportes acrobáticos

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El aumento en el número de lesiones en la población de practicantes de deportes acrobáticos (artes marciales de exhibición, gimnasia deportiva,  parkour, etc.) en los últimos años se ha visto incrementado exponencialmente generando un verdadero problema para la continuidad y expansión de la práctica deportiva

Autor(es): Río Rodríguez, Dan; López García, Sergio; Abelairas Gómez, Cristian
Entidades(es): Universidade da Coruña, Universidad Pontificia de Salamanca, Universidad de Vigo
Congreso:IVCongreso Internacional de Ciencias del Deporte y la Educación Física. (VIII Seminario Nacional de Nutrición, Medicina y Rendimiento Deportivo)
Pontevedra, España, 10-12 Mayo 2012
ISBN: 978-84-939424-2-7
Palabras claves: Prevención de lesiones; equilibrio; core; superficie inestable; deportes acrobáticos -

Prevención de lesiones para deportes acrobáticos

Resumen

El aumento en el número de lesiones en la población de practicantes de deportes acrobáticos (artes marciales de exhibición, gimnasia deportiva,  parkour, etc.) en los últimos años se ha visto incrementado exponencialmente generando un verdadero problema para la continuidad y expansión de la práctica deportiva.

Es por ello que surge la necesidad de intervenir en la práctica con una propuesta basada en la evidencia científica que permita a los entrenadores disponer de una herramienta para frenar el aumento de lesiones, consolidando la práctica saludable del deporte.

En el siguiente poster se acercará un protocolo de prevención de lesiones específico para deportes acrobáticos ejemplificado en el wushu integrado como parte del entrenamiento con el objetivo de mejorar la estabilidad y la función de la musculatura del core a través del uso progresivo de superficies inestables

INTRODUCCIÓN

El aumento en el número de lesiones en la población de practicantes de deportes acrobáticos en los últimos años se ha visto incrementada exponencialmente debido a diversos factores, los cuales no son objeto de investigación de este trabajo. Siendo las de mayor incidencia las del miembro inferior (Kirialanis et al. 2003; Tercero, D. 2008; Lascombes et al. 2010; Purnell et al. 2010), las cuales representan un alto porecentaje compuesto por esguinces, roturas, desgarros mioligamentosos y lesiones por sobreuso.

Todo ello tiene una serie de graves consecuencias para el deportista y el deporte. Una progresión mermada en la consecución de mayores niveles de rendimiento por el practicante (Romero, H. 2001), a veces con el abandono de la actividad deportiva.

Es por ello que surge la necesidad de intervenir en la práctica con una propuesta basada en la evidencia científica (McBain et al. 2012a) que permita a los entrenadores disponer de una herramienta para frenar el aumento de lesiones, consolidando la práctica saludable del deporte.

FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA
Equilibrio
El equilibrio es la capacidad que nos permite controlar el cuerpo en el espacio, adaptando la posición del cuerpo a la nueva situación. Es la base sobre la que se apoya la coordinación motriz, porque el equilibrio y la coordinación se complementan y van unidas, como componentes esenciales y responsables conjuntamente de la adquisición de patrones para la realización de las habilidades motrices básicas (Generelo & Lapetra, 1993).

Una situación de equilibrio se consigue gracias a la información que el cerebelo recibe a través de las sensaciones cinestésicas articulares, las sensaciones visuales y las sensaciones vestibulares pudiendo conseguirse también mediante sólo dos de ellas. Sin embargo, sólo con una resulta imposible (González, I. et al 1996).

Kibler et al. (2006) denominan el equilibrio en un ambiente deportivo como “la capacidad de controlar la posición y movimiento del tronco sobre la pelvis para permitir una producción óptima, transferencia y control de la fuerza y movilidad en el segmento terminal integrado en las ejecuciones deportivas”.

El equilibrio es específico para cada habilidad y se mejora con la repetición de posturas estáticas o movimientos dinámicos. La información sensorial (visión, sistema vestibular, propiocepción) se procesará en la corteza cerebral que permitrá que las mejoras en el equilibrio se produzcan a través de mejoras en la programación neural (Ruiz & Richardson, 2005).

Factores generales del equilibrio
Tampoco podemos olvidarnos de que aparte de los factores anteriores, sobre la función de equilibrio influyen otros mecanismos de desequilibración igualmente importantes (Conde & Viciana, 1997). Por un lado los externos: la amplitud de la base de sustentación, estabilidad de la superficie de apoyo, la altura del apoyo, recepción de móviles, impactos en la superficie del cuerpo. Y por otro los internos: en relación al centro de gravedad (la altura del centro de gravedad, la línea de gravedad, la proyección del centro de gravedad, cambios de velocidad y el ritmo/duración/magnitud del peso corporal/fuerza, la visión, la coordinación, factores fisiológicos), y en relación a los factores psicológicos (el estado emocional del individuo) (Silva & Freire, 2006).

De cara a la propuesta de prevención serán fundamentales los siguientes conceptos (López Elvira, en Izquierdo, 2008):

  • Centro de gravedad: Punto de aplicación de la fuerza peso resultante de sumar las fuerzas con que todos y cada uno de los puntos del cuerpo son atraídos en virtud de la gravedad terrestre.
  • Base de sustentación: Área del polígono formado al unir todos los puntos distales de un apoyo.
  • Ángulo de caída: Ángulo que resulta entre dos planos que se cruzan en una arista de caída.
  • Fuerzas inerciales: Representadas por la fuerza de la gravedad o por las inercias de un determinado movimiento.

Tipos de Equilibrio

Existen tres categorías de equilibrio y que están determinadas por las fuerzas que actúan sobre un cuerpo. Equilibrio estático, cuando un cuerpo está en reposo o no se desplaza. Equilibrio cinético, cuando el cuerpo esta en movimiento rectilíneo y uniforme. Equilibrio dinámico cuando intervienen fuerzas inerciales, es decir en movimientos no uniformes, donde un cuerpo parece estar en aparente desequilibrio pero no se cae.

Mecanismos neurofisiológicos que intervienen en el equilibrio

Vía Vestibular:Responde a movimientos del cuerpo a través  del espacio y a los cambios de posición de la cabeza. En conjunto con el sistema propioceptivo realiza las siguientes funciones:

  • Mantiene el tono muscular
  • Coordina automáticamente el movimiento de los ojos, cabeza y cuerpo manteniendo un campo visual estable
  • Es fundamental para la percepción del espacio y la orientación del cuerpo en relación a éste

Su disfunción puede se puede manifestar:

  • Tono muscular disminuido
  • Deficiencias en equilibrio, tanto de la acción motriz como de los movimientos automáticos

Vía Visual:Aporta información desde la retina y de las vías visuales centrales (núcleos geniculados laterales y corteza cerebral). Esta información permite al cerebro obtener referencias de la posición corporal con respecto al espacio y ayuda de forma determinante al equilibrio de la postura.
Para una mayor dificultad en las tareas a realizar, se puede anular la información obtenida desde esta vía, haciendo que las dos restantes tengan más participación, trabajando de forma más intensa la propiocepción.

Vía Propioceptiva:Contribuye a suministrar información  sobre las estructuras musculo-tendinosas y articulares mediante cuatro elementos:

  • Husos musculares (longitud)
  • Órganos tendinosos de Golgi (tensión)
  • Receptores articulares (posición articular y velocidad de desplazamiento)
  • Mecanorreceptores plantares (tacto, presión y vibración)

Esta vía realiza las siguientes funciones:

  • Actúa regulando la dirección y el grado de movimiento
  • Permite reacciones y respuestas automáticas
  • Interviene en el desarrollo del esquema corporal y relación con el espacio
  • Colabora con la acción motriz

Como conclusión, estas tres vías actúan simultáneamente, posibilitando al sujeto un sistema de referencias mediante la complementariedad propioceptiva-vestibular-visual.

  • La información a través de la visión tiende a ser la preferida
  • Sin embargo, la información aportada por la propiocepción es la más rápida

Es necesario entender, por otro lado, que los mecanismos de control del equilibrio funcionan como un todo, sin olvidar que el sistema propioceptivo, el nervioso, el visual y el vestibular, son fundamentales a la hora de mantener la proyección del centro de gravedad dentro de la base de sustentación (Silva & Freire, 2006).

Estabilidad Estática y Estabilidad Dinámica 
Podemos decir que existen dos grandes grupos de acciones que resultan luego en la clasificación y diseño de la prevención de lesiones o la readaptación de la estabilidad post lesión o en la implementación para la, la estabilidad estática y la estabilidad dinámica. 
La estabilidad estática, hace referencia a la capacidad del sujeto de mantenerse sobre una base estable mientras lo realiza con mínimos movimientos compensatorios. Este tipo de acciones tienen como objetivo poner foco sobre el control postural (Liebenson, 2006 en Confort, et al 2010). Para ello se necesita un correcto funcionamiento a nivel:

  • Muscular: Suficientes estructuras que generen adecuados niveles fuerza muscular para equilibrarse
  • Neural: Capacidad para activar las estructuras musculares en el momento adecuado y con la intensidad óptima (el entrenamiento inestable influye principalmente en este nivel)

Para generar estabilidad se ha de entrenar en primer lugar el componente muscular, para garantizar la fuerza suficiente para estabilizar la articulación y el núcleo corporal (core) sin que ello suponga un estrés articular, y posteriormente el componente neural, que permitirá lograr la estabilidad en menor tiempo desarrollando al mismo tiempo la función estabilizadora de los músculos del core.

 

Unos de los pioneros en la ubicación, conceptualización y descripción del CORE fue Bergmark (1989), que acuñó el término para referirse al centro del cuerpo, más específicamente a la región lumbo-pélvica.

No obstante, el concepto de CORE va más allá de solo una localización anatómica específica, por lo que Panjabi (1992), amplió este estudio planteando que en la integración de los subsistemas activos (músculos que lo componen), pasivos (ligamentos, capsulas, articulaciones) y de control (SNC y SNP), radica la estabilidad y salud del CORE o región lumbo-pélvica.

En función de la revisión bibliográfica, la definición más completa e interesante es la descrita por Akuthota et al (2004), en Borghuis et al (2008), estableciendo al CORE como “un corset muscular que trabaja como una unidad para estabilizar el cuerpo y en particular la columna, tanto en los movimientos de los miembros asociados a él, como sin ellos”.

El núcleo corporal no es una estructura aislada o determinada, sino la integración de las funciones sinérgicas de diferentes grupos musculares y estructuras (tanto pasivas como nerviosas), incluso antagónicas, con el objetivo principal de estabilizar la columna tanto en situaciones dinámicas como estáticas.

Por lo tanto, este corsé central, está compuesto tanto de estructuras pasivas como también activas de la columna vertebral y zonas relacionadas, todas ellas integradas y controladas por el sistema nervioso. Podríamos describirlo entonces como una caja, con los abdominales en el frente, los paraespinales y glúteos por atrás, el diafragma como el techo de la caja, y el piso pélvico y los músculos de la cintura pélvica como su base.

Los elementos pasivos que componen a esta zona corporal cumplen un papel destacado. En ellos se incluye:

  • La columna vertebral y todos sus componentes
  • Los componentes óseos y ligamentarios de la pelvis y caderas
  • Para algunos también el segmento proximal del miembro inferior
  • Los subsistemas pasivos y activos, que necesariamente deben estar integrados y regulados por un subsistema de control que son el sistema nervioso central (SNC) y sistema nervioso periférico (SNP). La integración de todos estos componentes determina el funcionamiento de esta zona corporal.

McGill et al (2003), plantean que “la contribución relativa de cada musculo continuamente cambia a través de la tarea motriz, por lo que la discusión sobre cuál es el musculo estabilizador más importante del core, se restringe a un instante transitorio en el tiempo”.

Willardson (2007), plantea como un error intentar entrenar en sujetos sanos en forma separada a los músculos de ambos sistemas, ya que estos sistemas actúan en forma combinada y sinérgica para lograr la estabilidad de la columna, durante una actividad deportiva específica

Superficies inestables
Un medio inestable es una superficie o material de entrenamiento maleable, que se deforma o desplaza por la aplicación de fuerzas que sobre él haga el ejecutante, o que puede tener una distribución no uniforme de su masa, o un comportamiento dinámico antes de interaccionar con el sujeto. Gonzalo et al. en 2009 proponen una clasificación basada en los grados de libertad de 1 a 3 ejees y la cantidad de inestabilidad del tipo de superficie ayudando a establecer un criterio lógico de progresión en el uso de superficies inestables (Gonzalo & Benito, 2011).

 

Tabla 1.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 9

Aplicaciones prácticas
Las investigaciones han demostrado la eficacia de los ejercicios realizados en superficies inestables (por ejemplo, tableros de equilibrio, discos de inestabilidad) reducen el riesgo de lesiones del ligamento cruzado anterior (Caraffa et al. 1996; Wedderkopp et al. 1999; Fitzgerald et al. 2000; Myklebust et al. 2003; Myer et al. 2004; Paterno et al. 2004).

Este tipo de ejercicios pueden aumentar la sensibilidad de los husos musculares, dando lugar a un estado superior de disposición a responder a las fuerzas perturbadoras aplicadas a una articulación.

La exposición de un conjunto de fuerzas potencialmente desestabilizadoras durante el entrenamiento puede ser un estímulo necesario para fomentar el desarrollo de patrones neuromusculares eficaces de compensación (Myer et al. 2004). Resultando efectiva en el entrenamiento de la estabilidad del core, ya que incrementa la activación de los músculos del core. Por tanto, reconstruye también los mecanismos neurofisiológicos del control motor sobre esta zona, traduciéndose este efecto en un incremento de la co-contracción de los músculos antagonistas periarticulares, que generan un incremento del stiffness articular y por ende un incremento de la estabilidad segmentaria (sampietro)

En este sentido Cressey et al (2007), plantearon que el uso de la superficie inestable produce un impacto negativo sobre la producción de fuerza (TFD), potencia y velocidad. Planteando que no es recomendable su uso para objetivos que no sean mejorar la estabilidad estática y dinámica y en especial en sujetos que presenten déficits propioceptivos y de control motor.

Myklebust y asociados (2003), demostraron que los ejercicios pliométricos y los ejercicios de equilibrio (realizados en el suelo, alfombra, y tablero inestable) redujeron significativamente el riesgo de lesiones del LCA en la élite, jugadoras del equipo de balonmano. También Wedderkopp y sus colegas (1999) demostraron que un calentamiento dinámico de seguido de ejercicios en disco de equilibrio redujo la probabilidad de lesiones de las extremidades inferiores en las jugadoras del equipo de balonmano.

Es por ello que la situación del tratamiento en el programa de entrenamiento se recomienda justo antes del inicio del trabajo de saltos y otros elementos acrobáticos, en su mayor parte de carácter pliométrico, para aprovechar este efecto positivo (Wedderkopp et al. 1999; Williardson, J. 2007; Hibbs et al. 2008).

Del mismo modo la selección de ejercicios se hace partiendo del criterio de especificidad de lo que se quiere mejorar. Aunque una transferencia del 100% es imposible de lograr, se deben elegir ejercicios que simulen las demandas del deporte (Sale & Macdougall, 1981; Webbom, N. 2012).

MATERIAL Y MÉTODOS

Programa de prevención

Objetivo
Se pretende obtener una mejora del control postural con una menor oscilación del centro de gravedad para obtener una mejor recepción en ejercicios acrobáticos a través del trabajo en superficies inestables.

Frecuencia

Se sugiere como número optimo de sesiones semanales 3, para lograr un efecto de entrenamiento suficiente (Mcbain et al. 2012b)

Progresión
Se establecen 5 niveles de dificultad en los que se realizan 5 posiciones específicas en la recepción de saltos y desarrollo del propio deporte, siendo este punto clave por la especificidad.
Nivel A: mantener las posiciones en suelo.
Nivel B: ídem sobre espumas de foam que inician el nivel básico de inestabilidad
Nivel C: ídem sobre un cojín deformable (Togu dynair) con un nivel medio de inestabilidad 
Nivel D: mantener las posiciones sobre un cojín deformable sin visión (mayores requerimientos perceptivos)
Nivel E: sobre cojín, sin visión y con perturbaciones externas, siendo el máximo nivel de inestabilidad de este programa.

Desarrollo
Una vez testado inicialmente el nivel de dificultad que alcanza el atleta. Se introduce el programa al final del calentamiento específico y previamente al inicio del trabajo de saltos y elementos acrobáticos de carácter eminentemente pliometrico, se llevará a cabo el programa:

  • Test previo de los niveles alcanzados en la última sesión
  • De 20” a 30” por ejercicio en el nivel de trabajo, intentando mantener la posición.
  • Progresión desde el nivel siguiente al alcanzado en el pretest, y en la sesión anterior.

Es de suponer que todos los sujetos sean capaces de dominar el nivel A(suelo), una vez ahí, cuando inician el entrenamiento partirán del B (trabajo en espumas) y así sucesivamente.

No obstante, todos los días se deberá hacer todos los niveles anteriores al obtenido, manteniéndose un mínimo de 10” equilibrado en cada posición y nivel de dificultad, para comenzar el entrenamiento propiamente dicho en el nivel siguiente al alcanzado, si no, no se progresará.

Se estima un tiempo de 4,5 minutos por nivel en el que se realice el trabajo siendo 30” por posición y pierna, excepto el squat paralelo específico que ya es bilateral.  Con el test previo de todos los niveles alcanzados el programa no supera los 10 minutos. De esta forma no se generan retrasos con el desarrollo del entrenamiento normal sin protocolo de prevención.
Se recomienda llevar un seguimiento personal a través de una ficha en la que se anote el nivel alcanzado en cada sesión con el fín de establecer posibles regulaciones dentro del programa.

Material

  • Material para el trabajo de equilibrios:
    •  Nivel B: Almohadillas de espuma, espumas, colchonetas de seguridad.
    • Nivel C, D y E: Cojines de equilibrio (Togu Dyn air…), o medias fitball (BOSU).
  • Hojas de registro diario para los atletas del programa.

 

 

Bibliografía

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Libros:

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  • Conde, JL, Viciana, V. (1997).Fundamentos para el desarrollo de la motricidad en edades tempranas. Málaga. Aljibe.
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  • Gonzalez, I.; Vizuete, M.; Villada, P.; Ureña, F.; Hernandez, A. (1996). Educación Física. Madrid: Anaya.
  • Gonzalo, I. y Benito, P.J. (2011). Entrenamiento sobre superficies inestables, en Naclerio, F. “Entrenamiento deportivo. Fundamentos y aplicaciones en diferentes deportes”, Madrid, Médica Panamericana, pp. 141-154.
  • Izquierdo M (2008). Biomecánica y bases neuromusculares en la actividad física y el deporte. Barcelona. Panamericana.

AGRADECIMIENTOS
El autor desea agradecer el consejo científico al profesor Miguel Fernández del Olmo (FCDEF, Universidade da Coruña), así como la colaboración prestada por André Fandiño Bonet y Miguel Cela López (FCDEF, Universidade da Coruña)

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