800 007 970 (Gratuito para españa)
658 598 996
·WhatsApp·

5 jun 2012

Rendimiento de carrera e intensidad del ejercicio durante una final de rugby 7’s

/
Enviado por
/
Comentarios0
/

Completa la información

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº15.

¡Consíguelo aquí!

Hemos analizado en jugadores de la selección nacional (hombres=4; mujeres=4), la carga externa (volumen e intensidad de carrera) e interna (frecuencia cardiaca) de trabajo durante un partido correspondiente a una final, de un torneo internacional de rugby 7’s
Autor(es): Luis J. Suárez,, L. Javier Portillo, Francisco J. Molano, F. Javier Núñez
Entidades(es): 1Vfsport, Sevilla Universidad Pablo de Olavide Universidad de Toledo
Congreso: VII Congreso Nacional de Ciencias del deporte y educación Física
Pontevedra - 5, 6 y 7 de Mayo de 2011
ISBN: 978-84-614-9945-8
Palabras claves: Rugby, GPS, Frecuencia Cardiaca, carrera, intensidad

Rendimiento de carrera e intensidad del ejercicio durante una final de rugby 7’s

Resumen

Hemos analizado en jugadores de la selección nacional (hombres=4; mujeres=4), la carga externa (volumen e intensidad de carrera) e interna (frecuencia cardiaca) de trabajo durante un partido correspondiente a una final, de un torneo internacional de rugby 7’s. Para ello, se utilizó un sistema de posicionamiento global (GPS) con 1Hz de frecuencia. Las jugadoras recorrieron una media de 2343.4±283 m (115.1 m·min-1), no existiendo diferencias significativas entre la primera (1199.45±132.4 m) y segunda parte (1143.97±154.2 m) del partido. Los jugadores recorren una media de 2486.30±165.8 m (121.4 m·min-1), sin mostrar tampoco diferencias significativas entre la primera (1203.78±101.85 m) y segunda parte (1282.52±86.83 m). Sí existen diferencias significativas  entre ambas categorías en cuanto los metros que recorren en las zona 3 (12-14 km·h-1, p? 0.05)  y en las zonas 5 y 6 (18-20 y ›20 km·h-1, p?0.05 y p?0.01 respectivamente). Las jugadoras permanecieron un 91% del transcurso del partido por encima del 80% de su frecuencia cardiaca máxima, frente a un 74% de los hombres. Los resultados del presente estudio proporcionan un apoyo objetivo a la idea de que el rugby 7’s se juega a un ritmo de carrera más alto que otras modalidades de rugby, sugiriendo que las demandas físicas del rugby 7’s son bastante diferentes a aquellas encontradas que se refieren a otras modalidades de rugby.
INTRODUCCIÓN Recientemente el rugby 7’s ha sido propuesto como uno de los nuevos deportes Olímpicos de verano estimándose su debut en los JJ.OO. de Rio de Janeiro en 20161. Esto supone que se pueda convertir, en los próximos años,  en uno de los deportes con mayor crecimiento del mundo. Esta modalidad de rugby se caracteriza, a priori, por tener un juego más dinámico que el rugby unión o rugby 15. Un partido  de rugby union tiene una duración de 80 minutos frente a los 20 minutos de la final de rugby 7’s (el resto de partidos son a 14 minutos). MÉTODOS Los datos proceden de 8 evaluaciones realizadas durante el transcurso de 2 partidos a 4 jugadores  (edad: 25.3 ± 0.4 años; peso corporal: 85.6 ± 11.04 kg; estatura: 182.4 ± 7.82 cm; VO2max: 53.6 ± 3.65 ml?Kg-1?min-1) y 4 jugadoras (edad: 27.8 ± 4 años; peso corporal: 63.7 ± 4.8 kg; estatura: 165.5 ± 6.2 cm; VO2max: 51.1 ± 3.6 ml?Kg-1?min-1). Los jugadores/as son integrantes de la selección Española de Rugby 7’s. A los sujetos se le solicitó que portasen una unidad de GPS (peso: 80 g; dimensiones: 91x45x21 mm; 1Hz; SPI Elite; GPSports Systems, Canberra, Australian Capital Territory, Australia). FRECUENCIA CARDIACA Y ACTIVIDAD LOCOMOTORA La frecuencia cardiaca grabada durante el partido fue categorizada en 6 zonas (Zona 1: 0 al 59.9% de la FCmax; Zona 2: 60 al 69.9% de la FCmax; Zona 3: del 70 al 79.9% de la FCmax; Zona 4: 80 al 89.9% de la FCmax; Zona 5: 90 al 94.9% de la FCmax; Zona 6: 95 al 100% de la FCmax). Esta categorización en seis zonas se hizo basándonos en un protocolo similar efectuado anteriormente en rugby union por Cunniffe et al.2. Las asignaciones de las diferentes zonas de velocidad fueron basadas en función de las diferentes categorías que se utilizan para deportes de equipo de naturaleza intermitente 2:  (Zona 1) prácticamente parado o caminando (0-5.9 Km. h-1), (Zona 2) trotando (6-11.9 Km. h-1), (Zona 3) carrera baja intensidad (12-13.9 Km. h-1), (Zona 4) media intensidad (14-17.9 Km. h-1), (Zona 5) carrera de alta intensidad (18-19.9 Km. h-1), y (Zona 6) sprint (>20 Km. h-1). Para determinar la frecuencia cardiaca máxima se llevo a cabo una prueba de esfuerzo previa al torneo en cinta motorizada. ANÁLISIS ESTADÍSTICO Además de una estadística descriptiva básica (media y desviación típica), se hizo una estadística comparativa que incluía un test de normalidad  (Shapiro-Wilks), una T-Student para muestras relacionadas (Intervalo de confianza del 95%) para comparar variables en primer y segundo tiempo y una T-Student para muestras independientes (Intervalo de confianza del 95%) para la comparación entre grupos. El tamaño del efecto (TE) ha sido calculado para evaluar las diferencias entre grupos en determinadas variables3. Los valores estadísticos para el TE de Cohen fueron ›0.2 (pequeño), ›0.5 (moderado), y ›0.8 (largo). Las diferencias cuantitativas fueron evaluadas cualitativamente4 como: ‹1%, casi seguro que no; 1-5%, muy poco probable; 5-25%, poco probable; 25-75%, posible; 75-95%, probable; 95-99%, muy probable; y ›99%, casi seguro. RESULTADOS Frecuencia Cardiaca La  jugadora de rugby 7’s obtiene unos valores medios frecuencia cardiaca máx de 185.2±4.5 ppm por 188.6±6.5 ppm de los jugadores. La frecuencia cardiaca (FC) media fue de 163.2±4 ppm para las mujeres y 167.6±3 para los hombres. En las jugadoras existieron diferencias significativas (p?0.05) entre la FC media de la primera y la segunda parte (166.2±3 ppm vs. 169.0±3 ppm). La figura 1 refleja el porcentaje de tiempo que los jugadores/as se exponen en cada intervalo de intensidad en función de su frecuencia cardiaca máxima, comparando ambas categorías. Las jugadoras permanecen un 91% del transcurso del partido por encima del 80% de su frecuencia cardiaca máxima, mientras que los jugadores un 74%. Figura 1. Porcentaje de tiempo de exposición en cada intervalo de frecuencia cardiaca, en función de la FCmax. * Diferencias significativas (p‹0.05) entre la selección masculina y femenina en cuanto al % que se exponen en cada intervalo de FC.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 15

Análisis del movimiento Las jugadoras recorrieron (20.36 minutos) una media de 2343.4±283 m (115.1 ± m·min-1), rango entre 2075.1 2684.2 m. No se observaron diferencias significativas entre la primera (1199.45±132.4 m) y segunda parte (1143.97±154.2 m). Los jugadores de rugby 7’s de la categoría masculina recorrieron (20.48 minutos) una media de 2486.30±165.8 m (120.78 ± m·min-1), que van desde 2307.7 hasta 2657.2 m sin presentar diferencias estadísticamente significativas entre la primera (1203.78±101.85 m) y segunda parte (1282.52±86.83 m). La figura 2 muestra la comparativa en las diferentes zonas de intervalos de velocidad entre ambos grupos. La máxima velocidad obtenida durante la final fue de 24.7 Km.h-1 para la categoría femenina y 32.6 Km.h-1 para la masculina. El sprint más largo registrado ha sido de 48.4 m en las mujeres y 60 m en los varones. La tabla 1 refleja los datos medios acerca de los sprint, velocidades y distancias comparando ambos grupos Figura 2. Distancia cubierta por los jugadores/as en cada zona a su correspondiente velocidad. * Diferencias significativas (p‹0.05) referente a los metros recorridos entre la selección masculina y femenina. **Diferencias significativas (p‹0.01) referente a los metros recorridos entre la selección masculina y femenina.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 15

Tabla 1. Datos referentes a los sprint, velocidades y distancias.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 15

DISCUSIÓN Los resultados obtenidos en el presente estudio muestran  que, durante un partido de rugby 7’s, una jugadora recorre, a diferentes velocidades, 2343 m por 2486 m de los hombres. Estos desplazamientos fueron realizados con una velocidad media de carrera de 6.8 km·h-1 (mujeres) y de 7.1 km·h-1 (hombres) respectivamente. Con la misma tecnología utilizada en el presente estudio (GPS), encontramos que un jugador de rugby union recorre una distancia total cercana a los 6953 m empleando para ello una velocidad media de 4.2 km·h-1 2. Utilizando tecnologías diferentes (análisis de vídeo), estudios previos han mostrado que el jugador élite de rugby union cubre una distancia media por partido que va desde 5408 hasta 6265 m 5-6. Extrapolando los metros cubiertos por tiempo de juego en rugby 7’s a la duración de un partido de rugby union (83 min)2, obtendríamos un resultado cercano a los 9553 m por partido cubiertos en categoría femenina y 10076 m en masculina. Por lo tanto, podríamos pensar que las demandas de carrera parecen ser más altas en la modalidad de rugby 7’s que en rugby union o rugby a 15. La distancia media de sprint es de 15 y 21 m respectivamente, encontrándose estos valores dentro del intervalo de distancia típica de sprint entre 10 y 20 m que ha sido reflejado en estudios anteriores con jugadores de rugby union 2 7. Los datos que reflejan las máximas distancias de sprint, revelan que los jugadores de rugby 7’s pueden ser requeridos a realizar sprint sobre distancias alrededor y superiores a los 30 m. Esto implica que el entrenamiento específico de sprint debería reflejar estas demandas ya que, tanto los sprint cortos (‹20 m) y sprint más largos (30–40 o incluso 50 m), imitan de forma específica las demandas del juego. El tiempo de juego que las jugadoras permanecen por encima del 90%  de su FCmax fue el 42%,  siendo el 23% para ellos. Esto demuestra que la final en categoría femenina ha sido  muy disputada, tratándose de un rival directo en el campeonato de Europa que se celebró pocas semanas más tarde. Estos valores han sido considerablemente más bajos que valores previos reflejados en jugadores de rugby union2, donde los tres cuartos y delanteros permanecieron un 41.4% y 51.1 % del tiempo total a intensidades de frecuencia cardiaca por encima del 90% de la FCmax. En nuestro caso, aquellos jugadores/as que mostraron frecuencias cardiacas superiores durante el partido a las reflejadas en la prueba de esfuerzo, se emplearon las del partido como referencia de FCmax,  pudiendo estar ahí el porqué de estas diferencias. Este estudio es el primero en mostrar que el rugby 7’s se caracteriza por unas demandas de carrera de alta intensidad intercaladas con periodos cortos de recuperación. Este estudio, además sugiere que las demandas físicas del rugby 7’s son bastante diferentes a aquellas encontradas en otras modalidades de rugby. En general, estos hallazgos proporcionan importante información para la prescripción de entrenamiento con objetivos específicos adaptados a las demandas de la propia competición de rugby 7’s en categoría masculina y femenina. Además, cabe destacar la muestra que, aunque reducida en número, corresponde a jugadores que semanas después quedaron semifinalistas en categoría masculina y campeonas en femenina, en el Campeonato de Europa absoluto de rugby 7’s 2010. Tabla 2. Diferencias entre la categoría masculina respecto a la femenina en determinadas variables. Tamaño del efecto 3 y su valoración 4.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 15

Bibliografía

1. Engebretsen L, Steffen K. Rugby in Rio in 2016! Br J Sports Med 2010;44(3):157. 2. Cunniffe B, Proctor W, Baker JS, Davies B. An evaluation of the physiological demands of elite rugby union using Global Positioning System tracking software. J Strength Cond Res 2009;23(4):1195-203. 3. Cohen J. Statistical Power Analysis for the Behavioral Sciences. MI: Lawrence Erlbaum ed. Hillsdale, 1988. 4. Hopkins WG, Marshall SW, Batterham AM, Hanin J. Progressive statistics for studies in sports medicine and exercise science. Med Sci Sports Exerc 2009;41(1):3-13. 5. King T, Jenkins D, Gabbett T. A time-motion analysis of professional rugby league match-play. J Sports Sci 2009;27(3):213-9. 6. Roberts SP, Trewartha G, Higgitt RJ, El-Abd J, Stokes KA. The physical demands of elite English rugby union. J Sports Sci 2008;26(8):825-33. 7. Deutsch MU, Kearney GA, Rehrer NJ. Time - motion analysis of professional rugby union players during match-play. J Sports Sci 2007;25(4):461-72.

Responder

Otras colaboraciones