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6 may 2010

La creación de infraestructuras deportivas tras la guerra civil española

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Tras la guerra civil española, el régimen del general Franco se enfrenta a una situación caótica en muchos terrenos. La destrucción, los cientos de miles de muertos, los tres años de sufrimiento y hambre y el panorama internacional, que tampoco ayudaba a la recuperación sino más bien todo lo contrario, no ofrecían precisamente un escenario halagüeño para la práctica del deporte.

 
Autor(es): Antonio J. Monroy Antón1 , Gema Sáez Rodríguez2, Ángel Felipe Gallego Lázaro3
Entidades(es): 1Universidad Autónoma de Madrid, 2Univ. de Alcalá, 3Univ. de Alcalá
Congreso: III Congreso Internacional de Ciencias del Deporte y Educación Física
Pontevedra: 6-8 de Mayo de 2010
ISBN: 978-84-613-8448-8
Palabras claves: infraestructuras deportivas, franquismo, estadios, desarrollo.

RESUMEN COMUNICACIÓN/PÓSTER

Tras la guerra civil española, el régimen del general Franco se enfrenta a una situación caótica en muchos terrenos. La destrucción, los cientos de miles de muertos, los tres años de sufrimiento y hambre y el panorama internacional, que tampoco ayudaba a la recuperación sino más bien todo lo contrario, no ofrecían precisamente un escenario halagüeño para la práctica del deporte. Sin embargo, y contra todo pronóstico dada la terrible situación heredada, el régimen de Franco consigue impulsar el deporte a través de la construcción de magníficas infraestructuras, muchas de las cuales se siguen utilizando con mínimos retoques más de sesenta años después. En esta comunicación se analizará este proceso de creación de infraestructuras deportivas, sin duda el mayor que el país ha vivido como mínimo hasta los Juegos Olímpicos de Barcelona 92.

INTRODUCCIÓN.

Tras la guerra civil española, el régimen del general Franco se enfrenta a una situación caótica en muchos terrenos. La destrucción, los cientos de miles de muertos, los tres años de sufrimiento y hambre –especialmente en la zona previamente dominada por los republicanos- y el panorama internacional, que tampoco ayudaba a la recuperación sino más bien todo lo contrario, no ofrecían precisamente un escenario halagüeño para la práctica del deporte.

Por si fuera poco, en el campo de la actividad física, el hecho de que a esa penosa situación se uniera la fatídica gestión gubernamental durante la época republicana obligaba a la nueva España a renacer de sus cenizas, a partir de cero, pues la construcción de instalaciones deportivas había brillado por su ausencia durante el período 1931-1936 y, lógicamente, durante los años de guerra.

Sin embargo, y contra todo pronóstico dada la terrible situación heredada, el régimen de Franco consigue, además de levantar claramente la economía del país, impulsar el deporte a través de la construcción de magníficas infraestructuras, muchas de las cuales se siguen utilizando con mínimos retoques más de sesenta años después.

A pesar de la brillantez en esta gestión, algunos estudios de las dos últimas décadas intentan esconder la realidad, ofreciendo a través de los llamados “censos de instalaciones deportivas” datos globales, que muestran un mayor crecimiento de las infraestructuras deportivas en España en términos absolutos en el período post-franquista, olvidando lo verdaderamente importante, el crecimiento en términos porcentuales, muy superior en el período aquí analizado.

Es más, ni siquiera la época previa a los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 fue tan prolífica en términos porcentuales de crecimiento, más aún teniendo en cuenta la disparidad de medios con que contaba el Estado español en uno y en otro momento.

En la presente comunicación se abordarán, de forma sencilla y sin entrar en un análisis mucho más profundo que, sin duda, sería posible realizar, los logros en infraestructuras deportivas conseguidos por el régimen franquista durante sus primeros años, ya que estudiarlos todos requeriría una obra de mucha mayor dimensión que una simple comunicación.

RESULTADOS

Desde el primer momento, el nuevo Gobierno victorioso tras la guerra se preocupó por dar al deporte español la posibilidad, cuando menos, de desarrollarse. De hecho, la primera disposición en lo que a deporte se refiere tras la guerra se produce poco más de un mes después de terminada ésta, y es la Orden de 9 de mayo de 1939 (1), que si bien no tiene gran trascendencia en sí misma -señala la procedencia de utilizar la zona de Ensanche en La Coruña para construir estadios-, sí que tiene una importancia relativa por dos motivos:

  • supone la primera disposición legal del franquismo, en cuanto a deporte se refiere, tras la guerra
  • establece que los campos de deportes, a partir de ese momento, se considerarán como “servicios de interés general”, aclarando una antigua Ley de 1892 que no lo señalaba específicamente.

 

La escasez de instalaciones deportivas, a pesar de todo lo que se ha argumentado en contra, fue un problema muy considerado con la llegada de Franco al poder. El régimen republicano y la guerra civil, con la consiguiente destrucción, supusieron el paso de lo poco que había previamente a la nada. El retraso de España en este sentido se hizo notorio, y a remediar estos males se dedicó el nuevo régimen desde sus comienzos, pues sin las instalaciones adecuadas poco o nada se podía hacer por el deporte en España (2).

Fue la DND la encargada, desde su creación en 1941 (3), de solucionar el problema, estimulando a las distintas secciones del Movimiento, a los centros de enseñanza, Ayuntamientos, Diputaciones, sindicatos, empresas privadas, etc.

El esfuerzo comienza con Barcelona a la cabeza. Se completan las instalaciones deportivas de Montjuich y se construye el Palacio de los Deportes, uno de los más bellos y amplios de la Europa del momento. Pronto se termina el campo del Barcelona CF. Pero no todo ocurre en la capital, sino también en las localidades adyacentes. Así, en el resto de la provincia se construyen multitud de pistas, gimnasios y piscinas, como las de Martorell, Tarrasa, Granollers, Cervelló, Vich, San Juan Despí, Sardañola, Manresa, San Baudillo del Llobregat, Suria, Caldas de Montbuy, Saldes, Badalona, Rubí, Viladecans, Villanueva y Geltrú, Sabadell y un largo etcétera.

A Cataluña pronto le seguirán muchas otras provincias. De este modo se inauguran el Palacio de los Deportes de Zaragoza, las instalaciones de Anoeta en San Sebastián, las de Alicante, Hispania en León, Las Palmas, Logroño, Cristo de las Cadenas en Oviedo, Palencia, la “Dos de Mayo” de Burgos bajo el impulso del General Yagüe…

También surgen instalaciones de carácter universitario en Madrid, Barcelona, Valencia, Salamanca, Valladolid y Sevilla, sin contar las que las Universidades Laborales cuentan desde sus inicios.

La Organización Juvenil multiplica sus esfuerzos, y surgen así los campos deportivos de Granada, Almería, Valladolid y Málaga, y la piscina de invierno de la Casa de la Juventud de Santander.

El Frente de Juventudes, uno de los pilares de la actividad física del régimen, ya constituido construye o ayuda a construir las pistas de Balaídos, Avilés, Torrelavega, Anoeta, Palencia, Valladolid, León, Lugo, etc. (4)

Junto a todas ellas, existen otras de organismos oficiales y de empresas. Entre estas últimas destacan las de FEMSA en Madrid y Sniace en Torrelavega. Y entre las de organismos oficiales, las de la Escuela Central de Educación Física de Toledo, la piscina municipal de la Casa de Campo madrileña, las pistas de atletismo de Mieres y Avilés, los estadios Mola y Ruiz de Alda de Navarra o el Gimnasio General Moscardó de Madrid, con piscina cubierta, sauna finlandesa y residencia para atletas prometedores que construye y rige la propia DND, pudiéndose considerar este centro el precedente directo de lo que sería años después –y continúa siendo en la actualidad- la residencia Joaquín Blume de Madrid. Muchas de estas instalaciones perviven en la actualidad como puntos de referencia del deporte español.

La reanudación de Campeonatos de España que habían sido suspendidos durante la guerra también exige la creación de pabellones, pistas, piscinas y todo tipo de instalaciones. Así, tras la celebración del Campeonato de España de natación en 1940 en el escenario de la ría de Vigo, dada la precariedad existente en el país en cuanto a instalaciones, se comienza la construcción de piscinas tanto al aire libre como cubiertas. La primera de ellas es la erigida por la Sociedad Baños Populares de Barcelona, que después será ocupada por el CN Cataluña debida a su altísima calidad (5).

El esfuerzo creador de grandes instalaciones tenía que llegar también, como no, al fútbol. Los grandes clubes, en algunos casos con el apoyo de las corporaciones municipales en que radican, construyen magníficos estadios que colocan a España en un lugar privilegiado dentro de las naciones más adelantadas en este deporte. Así, surgen el Santiago Bernabéu del Real Madrid el 14 de diciembre de 1947 (6), el primero en España en contar con luz eléctrica para la práctica nocturna del fútbol, el Sánchez Pizjuán en Sevilla el 7 de septiembre de 1958 (7), el ya mencionado del Barcelona CF el 24 de septiembre de 1957 (8) y las remodelaciones de San Mamés en Bilbao (1950-52), Mestalla en Valencia, Sarriá en Barcelona, etc. Junto a ellos, otros municipales de proporciones más modestas pero igualmente importantes como los de Cádiz el 3 de septiembre de 1955 (9), Castellón el 4 de noviembre de 1945 (10), Huelva, Jaén, Las Palmas (1949) y Riazor (11) en La Coruña.

Para hacer frente a esta política de continua creación de infraestructuras deportivas, la DND –entre otras muchas medidas- constituyó en 1945 un Fondo de Auxilio consistente en préstamos sin interés para sociedades afiliadas a las Federaciones Nacionales (12).

CONCLUSIONES

Se podría continuar con una interminable lista, pero no parece necesario. Simplemente el análisis somero de los hechos citados, máxime teniendo en cuenta la situación de partida y la precariedad económica de un país recién salido de una larga contienda, no puede llevar más que a una conclusión irrefutable: la de que el régimen de Franco constituye la mayor etapa de progreso hasta aquel momento –y posiblemente en toda nuestra Historia- en cuanto a instalaciones físico deportivas en España, y no sólo en lo referente al deporte de alto nivel sino también al popular, como se ha podido observar (13).

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

(1) BOE de 11 de mayo de 1939. (2) La mejor recopilación sobre las instalaciones físico-deportivas creadas durante los primeros años del franquismo, y en la que se basa en gran medida esta comunicación, la ofrece la Enciclopedia de HERNÁNDEZ DEL POZO, L.: 40 años en la vida de España. La verdad de una época, Madrid, Datafilm, 1986, págs. 223 a 226. En cuanto a las cantidades dedicadas por la Delegación Nacional de Deportes (en adelante, DND) a la construcción de instalaciones deportivas, se pueden consultar en sus presupuestos, recogidos en el BODND. Por ejemplo, en el año 1954, se dedicó la cantidad de 5.424.493 pts. a construcciones sufragadas en exclusiva por la DND, más 1.000.000 pts. en préstamos a entidades deportivas para dicho fin, y un total de 4.768.000 pts. en subvenciones a las distintas Federaciones Nacionales, como se recoge en “Algunos datos del presupuesto anterior”, BODND n. 137, enero de 1955, pág. 4. (3) Decreto de 22 de febrero de 1941, BOE de 5 de marzo de 1941. (4) ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE ESTADÍSTICOS DE ATLETISMO: El atletismo Olímpico Español, Amberes 1920 – Barcelona 1992, Madrid, 1992, pág. 36. (5) MORERA, J.: Historia de la natación española, Madrid, Publicaciones del Comité Olímpico Español, 1962, pág. 66. (6) Marca de 15 de diciembre de 1947, pág. 1. (7) Marca de 8 de septiembre de 1958, pág. 9. (8) Marca de 25 de septiembre de 1957, pág. 1. (9) En http://www.cadizcf.com/, fecha de consulta 1 de mayo de 2009. (10) En http://www.cdcastellon.com, fecha de consulta 1 de mayo de 2009. (11) Marca de 30 de octubre de 1944, pág. 3. (12) “Fondo de auxilio para construcciones deportivas”, BODND n. 23, marzo de 1945, pág. 4. (13) Como ya se ha indicado, a pesar de que existen censos posteriores que han querido acreditar que con posterioridad la construcción de infraestructuras ha sido mayor, tan sólo muestran el crecimiento absoluto de instalaciones y no el relativo. Es decir, en porcentaje de crecimiento, partiendo del nivel en el que se encontraba España al inicio del período franquista, la época de Franco se puede considerar posiblemente como la de mayor crecimiento en infraestructuras de la Historia del deporte español. La crítica, también interesada, que hace referencia a que sólo se construyeron en esta época instalaciones grandiosas y para el deporte de alto nivel, queda invalidada con la multitud de infraestructuras populares que, sin ánimo de ser exhaustivos, se han citado en esta comunicación.

BIBLIOGRAFÍA

  • Asociación Española de Estadísticos de Atletismo (1992). El atletismo Olímpico Español, Amberes 1920 – Barcelona 1992. Madrid.
  • Delegación Nacional De Deportes (1945). “Fondo de auxilio para construcciones deportivas”, BODND n. 23, marzo de 1945.
  • Delegación Nacional De Deportes (1955). “Algunos datos del presupuesto anterior”, BODND n. 137, enero de 1955.
  • Decreto de 22 de febrero de 1941, BOE de 5 de marzo de 1941.
  • Hernández del pozo, L. (1986). 40 años en la vida de España. La verdad de una época. Madrid. Datafilm.
  • Marca de 30 de octubre de 1944.
  • Marca de 15 de diciembre de 1947.
  • Marca de 25 de septiembre de 1957.
  • Marca de 8 de septiembre de 1958.
  • Morera, J. (1962). Historia de la natación española. Madrid. Publicaciones del Comité Olímpico Español.
  • Orden de 9 de mayo de 1939, BOE de 11 de mayo de 1939.
  • http://www.cadizcf.com.
  • http://www.cdcastellon.com.

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